Desilusionado de mi propia ilusión
de querer escribirte algo.
En una tarde ya muy tarde para mí contigo,
en los mañanas recordé las noches que perdí
después de ti y tu tiempo a mi lado y
de las que era amante frívolo amante,
recodé el nacer suyo sensual enamorante
que iniciaba cuando la temperatura
no podía mas con el pudor, y
caía desnuda,
rendida y
sublimada ante el horizonte tímido y
hermoso que vestía sus mejores galas y
que sonrojado, se dejaba oscurecer enamorado.
Noches tan amadas que cubrían su sexo
con su negro manto salpicado en lentejuela
cuando sin decoro, y
mínima decencia, copulaban con la nada para engendrar
la luz del día a día y
de cada mañana.
Pero llegaste tú, canalla, en una tarde a rescribirme
el cuento de la vida y
entre frases,
oraciones y
suspiros me trajiste tu mirada verde calma,
la tempestad de tus cabellos,
el enamorar de tu palabra,
tus piernas delgaditas cual jirón de nube
presta a lloverse en mi alma y,
en el viento;
el tañer de las campanas de la iglesia
a todo vuelo que sonaban de tal forma tan divinas
que su canto era perseguido por el batir de las palomas.
Y fue la noche, cual celosa dama,
la que triste,
irritada y
encabronada nos miró en el lecho y
apartó de un tajo tu desnudo cuerpo
de las lindes de mi ombligo tocándole
con negra magia impaciente
al reloj el hombro para que
entre tú y yo todo pasara,
y pasó mi piel de novilunio, de inmediato
tú y las noches se negaron
a ser de mis amores mis amante y
como sortilegio,
mal encanto, o
maldición de mala madre,
condenaron a mi carne y a mi alma a tenerles
sólo entre recuerdos por las tardes, ya muy tarde.
Gayo. 10.2.11 en una encantada tarde extrañando a las amantes noches, viendo que cuando ya es tarde, sólo queda uno solo extrañando.
martes, 22 de febrero de 2011
Sotaneando
No sabía que podía volar tan alto
en forma inversa al abrir el sótano
donde aguardaban las esperas,
al pintar de blanco la sala de pacientes
casi muertos de olvido,
al hacerme a la mar en un bajel donde la quilla
apenas soportaba el peso de los trapos y
que sin embargo me llevo con pausa a
puerto nuevo y seguro,
al sujetarme con denuedo de la sábana y
morder la almohada para no marearme en el descenso,
No sabía que no había perdido
la firmeza de la carne y
la entereza para soportar junto a la quilla
los embates de los vientos,
no sabía nada y después del viaje nada supe,
me extravié en fantasías, bajo nubes,
bajo le vuelo de la esperanza de volar de nuevo.
Gayo. 8.2.11 en una tarde recordando que aunque se tiene alas le damos mas importancia a los lastres.
en forma inversa al abrir el sótano
donde aguardaban las esperas,
al pintar de blanco la sala de pacientes
casi muertos de olvido,
al hacerme a la mar en un bajel donde la quilla
apenas soportaba el peso de los trapos y
que sin embargo me llevo con pausa a
puerto nuevo y seguro,
al sujetarme con denuedo de la sábana y
morder la almohada para no marearme en el descenso,
No sabía que no había perdido
la firmeza de la carne y
la entereza para soportar junto a la quilla
los embates de los vientos,
no sabía nada y después del viaje nada supe,
me extravié en fantasías, bajo nubes,
bajo le vuelo de la esperanza de volar de nuevo.
Gayo. 8.2.11 en una tarde recordando que aunque se tiene alas le damos mas importancia a los lastres.
Deliquiando
Te lo aviso, delfín del reino
de los llantos de las nubes
de mis ojos, están en la frontera
del olvido tus recuerdos,
están como fallidas hojas de poesía
listas para ser composta,
listos para el fuego que alumbra
la nocturnidad con siete cirios,
un atado de tabaco,
otros verbos,
lumbre,
pero todo sin metáfora.
La lluvia de tanto esperarte está enverdeciendo
otras miradas que por causa de la tuya parecían ciegas, y
te lo digo por lo bajo;
se están colgado nuevos bandos en las plazas,
en los cafetines,
en fundas de almohadas,
debajo de las luces de los postes
que alumbran por las noches cada calle,
cada rostro,
cada espalda,
cada esquina y todos hablan
de que está próxima la caída
de la magia de tu imperio.
Estoy cicatrizando de la herida
inferida a mansalva,
otros dedos han notado
que podían moldearla como plastilina y
al sentirlo he modelado mi figura
a la izquierda de otro tálamo, y
aunque los ojos he cerrado, no lo niego,
no he volado.
Aún me queda una brizna de esperanza
de que rompas tus votos de silencio,
escapes de las hordas de tus tribu y
deshagas a mis brazos lo andado,
pero no hay remedio y
te lo aviso deliquio de mis sueños,
la monarquía del cuento de mi vida
se te esta resquebrajando.
Gayo. 8.2.11 en una tarde como para comprar un café, subir a lo alto del carajo, prender u n Delicado y mirar sin hacer ruido como la noche, también con disimulo, fornica con la tarde.
de los llantos de las nubes
de mis ojos, están en la frontera
del olvido tus recuerdos,
están como fallidas hojas de poesía
listas para ser composta,
listos para el fuego que alumbra
la nocturnidad con siete cirios,
un atado de tabaco,
otros verbos,
lumbre,
pero todo sin metáfora.
La lluvia de tanto esperarte está enverdeciendo
otras miradas que por causa de la tuya parecían ciegas, y
te lo digo por lo bajo;
se están colgado nuevos bandos en las plazas,
en los cafetines,
en fundas de almohadas,
debajo de las luces de los postes
que alumbran por las noches cada calle,
cada rostro,
cada espalda,
cada esquina y todos hablan
de que está próxima la caída
de la magia de tu imperio.
Estoy cicatrizando de la herida
inferida a mansalva,
otros dedos han notado
que podían moldearla como plastilina y
al sentirlo he modelado mi figura
a la izquierda de otro tálamo, y
aunque los ojos he cerrado, no lo niego,
no he volado.
Aún me queda una brizna de esperanza
de que rompas tus votos de silencio,
escapes de las hordas de tus tribu y
deshagas a mis brazos lo andado,
pero no hay remedio y
te lo aviso deliquio de mis sueños,
la monarquía del cuento de mi vida
se te esta resquebrajando.
Gayo. 8.2.11 en una tarde como para comprar un café, subir a lo alto del carajo, prender u n Delicado y mirar sin hacer ruido como la noche, también con disimulo, fornica con la tarde.
Espaldeando
Con el lábaro a toda asta siempre se hizo
la liturgia a tu espalda,
sin reglas perniciosa pero con cabal respeto,
con originales ambiciones de excluir
los parangones de las ganas,
caminando paso a paso,
dedo y dedo, beso y beso y
lento –tú lo sabes, ay que lento-
los tropezones de tu espina,
contando y recontando los lunares que unía
en mi mente como ruta al tesoro.
Con aceite con el cual ungía tu cuerpo
antes de ensamblarte con el mío para terminar
mirándote como deidad aún viva después del sacrificio.
El reverso de tu cuerpo, caramelo,
ya no tiene alas,
las tomé la primera vez que cerraste
tus ojos mirando para adentro,
es marmórea aún estatua en movimiento
cuando sólo es cubierta
de los rulos tempestad de tus cabellos.
A tu espalda nunca le faltó la ceremonia
de los brazos,
el abraso,
los verbos y
mi aliento antes de allanar el tafanario,
no hay mejor lugar que la plaza de tu espalda
para notariar en la memoria tus edictos y
firmarlos con las plumas de tus alas y
la tinta blanca del deseo.
Gayo. en una tarde en que la temperatura ha caído rendida a los pies de la noche, ha caído sublimada cuando vio al horizonte hermoso, vestido de gala, pero tal vez inocente, pues se le miraba sonrojado.
la liturgia a tu espalda,
sin reglas perniciosa pero con cabal respeto,
con originales ambiciones de excluir
los parangones de las ganas,
caminando paso a paso,
dedo y dedo, beso y beso y
lento –tú lo sabes, ay que lento-
los tropezones de tu espina,
contando y recontando los lunares que unía
en mi mente como ruta al tesoro.
Con aceite con el cual ungía tu cuerpo
antes de ensamblarte con el mío para terminar
mirándote como deidad aún viva después del sacrificio.
El reverso de tu cuerpo, caramelo,
ya no tiene alas,
las tomé la primera vez que cerraste
tus ojos mirando para adentro,
es marmórea aún estatua en movimiento
cuando sólo es cubierta
de los rulos tempestad de tus cabellos.
A tu espalda nunca le faltó la ceremonia
de los brazos,
el abraso,
los verbos y
mi aliento antes de allanar el tafanario,
no hay mejor lugar que la plaza de tu espalda
para notariar en la memoria tus edictos y
firmarlos con las plumas de tus alas y
la tinta blanca del deseo.
Gayo. en una tarde en que la temperatura ha caído rendida a los pies de la noche, ha caído sublimada cuando vio al horizonte hermoso, vestido de gala, pero tal vez inocente, pues se le miraba sonrojado.
Costumbreando
Tengo la manía absurda de evadir la realidad
y creer que el silencio al madurar se vuelve ruido,
así como el llorar por lo bajito puede construir
debajo de los ojos grises canaletas, o como esa
maldecida forma que tiene la luna de cambiar y
echarme a perder la mágica ilusión cuando de nuevo
es sencilla blanca luna.
Son desatinadas conjeturas, caramelo, tonterías de
buscar una razón en donde nunca hubo conciencia.
La verdad es que ahora que el tiempo se me ha bautizado
como medida de distancia cada vez te veo mas tarde, y
el silencio con el que ataviaste tu partida suena fuerte,
suena a ruido en mi cabeza.
Hace tanto que te fuiste que no puedo ya más que pensar
que la verdad es que desde antes de que te hiciera
al olvido ya estábamos perdidos,
extraviados sin remedio,
condenados por el tiempo a las trivialidades
de los besos y caricias por costumbre.
Gayo. 5.2.11 en una tarde acalambrada por la realidad y la distancia. Una tarde escondida atrás del horizonte desde donde apenas deja ver sus ojos tímidos mirando en rumbo de lo que parece realidad…
y creer que el silencio al madurar se vuelve ruido,
así como el llorar por lo bajito puede construir
debajo de los ojos grises canaletas, o como esa
maldecida forma que tiene la luna de cambiar y
echarme a perder la mágica ilusión cuando de nuevo
es sencilla blanca luna.
Son desatinadas conjeturas, caramelo, tonterías de
buscar una razón en donde nunca hubo conciencia.
La verdad es que ahora que el tiempo se me ha bautizado
como medida de distancia cada vez te veo mas tarde, y
el silencio con el que ataviaste tu partida suena fuerte,
suena a ruido en mi cabeza.
Hace tanto que te fuiste que no puedo ya más que pensar
que la verdad es que desde antes de que te hiciera
al olvido ya estábamos perdidos,
extraviados sin remedio,
condenados por el tiempo a las trivialidades
de los besos y caricias por costumbre.
Gayo. 5.2.11 en una tarde acalambrada por la realidad y la distancia. Una tarde escondida atrás del horizonte desde donde apenas deja ver sus ojos tímidos mirando en rumbo de lo que parece realidad…
Doleando
El dolo de tu adiós no estuvo entre tus pasos
largos de zancudo cuando te miré a la espalda
al tiempo que agitabas sin mirar atrás
tu diestra mano tan siniestra,
ni de las interrogantes que se le escurrieron
con el golpe a la puerta como lagrimas de chapopote,
no germinaron, luz de luna en plata, de ninguna
bronca, pues estando uno del otro; conciliar
las discrepancias siempre terminó en el lujo
de flotar dos cuartas por encima de la cama.
El dolo le nació adulto y sin madre a tus verbos,
pues aún recuerdo, aunque estaba poco cuerdo,
que antes de colgar nuestro cariño en el cadalso
tus ultimas palabras fueron; no eres tú y
rabiando estoy porque te amo, soy yo que no
comprendo del amar la seriedad de quien me ama.
Con en eso, mi príncipe de alta mar y mal versar,
me partiste el pecho en la mitad que aún te ama, y
en la otra que atroz dolida hoy te extraña, y
en la razón, amor, el entendimiento
de lo que es el dolo sin piedad, disparado a boca jarro.
Gayo. 4.2.11 en una tarde fría perdiendo la emoción de lo que iba ser, tal vez mañana, una bella tarde, y esperando que en el mañana ya no haga tanto frío, ni sea tarde.
largos de zancudo cuando te miré a la espalda
al tiempo que agitabas sin mirar atrás
tu diestra mano tan siniestra,
ni de las interrogantes que se le escurrieron
con el golpe a la puerta como lagrimas de chapopote,
no germinaron, luz de luna en plata, de ninguna
bronca, pues estando uno del otro; conciliar
las discrepancias siempre terminó en el lujo
de flotar dos cuartas por encima de la cama.
El dolo le nació adulto y sin madre a tus verbos,
pues aún recuerdo, aunque estaba poco cuerdo,
que antes de colgar nuestro cariño en el cadalso
tus ultimas palabras fueron; no eres tú y
rabiando estoy porque te amo, soy yo que no
comprendo del amar la seriedad de quien me ama.
Con en eso, mi príncipe de alta mar y mal versar,
me partiste el pecho en la mitad que aún te ama, y
en la otra que atroz dolida hoy te extraña, y
en la razón, amor, el entendimiento
de lo que es el dolo sin piedad, disparado a boca jarro.
Gayo. 4.2.11 en una tarde fría perdiendo la emoción de lo que iba ser, tal vez mañana, una bella tarde, y esperando que en el mañana ya no haga tanto frío, ni sea tarde.
Tolereandote
Si tan sólo no estuvieras en mis días y
en mis sueños todos, piel de nube,
podría soportar la vida con mi piel
que aún por ti se me derrite enjambre
de mis inquietudes, podría soportar
que como nube te me escurrieras
por las fantasías mojando lo que en mí dejaste y
que se mira triste, y
que sabe árido y
que grita como herrumbre cada que me muevo
sobre la mordida que dejaste en mi almohada,
Si tan sólo al final de cada sueño
no me viera solo y sólo lleno
de mis corporales soluciones,
podría tolerar que como nube,
bruma o lluvia me acompañaras
en cada noche en los sueños y en los días
en los que vivir soñándote entre sueños,
príncipe de niebla,
como vaho, aún me humedeces.
Gayo.3.2.11 en una tarde viéndome solo de mi perrito, recordando los bellos silencios que me concedió, las bellas caminatas sobre el parque, los innumerables atardeceres que nos regalamos y que nunca alcanzamos, viéndome solo de su vida que se le escapó para nunca jamás cargar correa.
en mis sueños todos, piel de nube,
podría soportar la vida con mi piel
que aún por ti se me derrite enjambre
de mis inquietudes, podría soportar
que como nube te me escurrieras
por las fantasías mojando lo que en mí dejaste y
que se mira triste, y
que sabe árido y
que grita como herrumbre cada que me muevo
sobre la mordida que dejaste en mi almohada,
Si tan sólo al final de cada sueño
no me viera solo y sólo lleno
de mis corporales soluciones,
podría tolerar que como nube,
bruma o lluvia me acompañaras
en cada noche en los sueños y en los días
en los que vivir soñándote entre sueños,
príncipe de niebla,
como vaho, aún me humedeces.
Gayo.3.2.11 en una tarde viéndome solo de mi perrito, recordando los bellos silencios que me concedió, las bellas caminatas sobre el parque, los innumerables atardeceres que nos regalamos y que nunca alcanzamos, viéndome solo de su vida que se le escapó para nunca jamás cargar correa.
Frontereando
No termino de soñarte, no te sales,
no respetas el intento de olvido.
Cada noche te presentas
con tu piel de leche desnuda ante mis ojos,
sales de la nada donde al parecer te has encontrado.
Sales ofreciéndole a mis labios la sal
de mis demonios en la palma de tus manos,
exponiendo tu blanco tafanario a mis dedos,
al deseos y a las perversiones.
De nada vale que me oculte
tras convencionales rezos
con los ojos muy abiertos debajo
de los trapos de la cama,
llegas y me llueves perlas en el pecho,
en la frente, en el blasón que emerge
de mi cuerpo cuando me erotiza tu aliento.
No respetas ni las pesadillas donde te descubres
desde atrás de la apnea a mojarme con alevosía las axilas,
la frente, el bajo vientre, el madral de angustias
que lloran las distancias, mis garitas,
el amor que aún me resta y las fronteras.
Gayo.1.2.11 en una mañana en la que el Don no se conformó con dejar de su imaginación un hermoso horizonte que pintó cuala acuarela y sacó su luna delgadita, afilada, blanca como uña bien manicurada y borro con ella los rojos fuego para darle paso a los azules cielo.
no respetas el intento de olvido.
Cada noche te presentas
con tu piel de leche desnuda ante mis ojos,
sales de la nada donde al parecer te has encontrado.
Sales ofreciéndole a mis labios la sal
de mis demonios en la palma de tus manos,
exponiendo tu blanco tafanario a mis dedos,
al deseos y a las perversiones.
De nada vale que me oculte
tras convencionales rezos
con los ojos muy abiertos debajo
de los trapos de la cama,
llegas y me llueves perlas en el pecho,
en la frente, en el blasón que emerge
de mi cuerpo cuando me erotiza tu aliento.
No respetas ni las pesadillas donde te descubres
desde atrás de la apnea a mojarme con alevosía las axilas,
la frente, el bajo vientre, el madral de angustias
que lloran las distancias, mis garitas,
el amor que aún me resta y las fronteras.
Gayo.1.2.11 en una mañana en la que el Don no se conformó con dejar de su imaginación un hermoso horizonte que pintó cuala acuarela y sacó su luna delgadita, afilada, blanca como uña bien manicurada y borro con ella los rojos fuego para darle paso a los azules cielo.
lunes, 21 de febrero de 2011
Ángeleando
La ultima vez que pasó por el local fue hace año y medio, lo sé porque la pluma que cayó de sus alas aún está en el altar que le formé en mi rincón privado acompañado de tres medias docenas de veladoras.
Hoy regresó por un vaso de agua y porque allá afuera no encontró lo que buscaba, creo que siempre soy el último refugio. Sus alas como hojas en octubre se le comenzaron a marchitar y al caérsele las plumas germinaban como mala hierba en las lindes del camino. Su historia podría seguirse con facilidad recorriendo el camino desde la hierba más pequeña, hasta aquellas que ya eran altos matorrales.
Bebió en silencio mientras agitaba levemente de cuando en cuado sus alas como quien agita la melena después de salir del agua, me mostró lo que le quedaba de mirada, sus ojos seguían siendo bellos como notas musicales, su aliento aún aromaba como agua bendita y su piel blanca como la cera lunar en noche de buenos aullidos seguía sin macula. Sin embargo había mucha cosa que habían cambiado. Había conocido el amor por amor y el sexo por estar confundido, había besado para alimentar el ego y le habían besado para después decirle; te desprecio. Cosas de humanos, dijo.
Todo en su exterior menos las alas seguía siendo bello tal como lo recordaba, pero sin duda su interior estaba haciendo agua, se notaba que sufría algún dolor en alguna parte del cuerpo que no existe.
Aún así acerque mi rostro a su boca a una distancia tan breve como un suspiro, yo aún quería un beso como el que me negó la primera vez, aún estaba dispuesto a disolver mis labios en su miel y a quedarme mudo para siempre, si ese era el precio.
Me miró como hace año y medio cuando pasó por aquí, me tomo las manos y abrió una de ellas, puso una pluma casi idéntica a la que estaba en el altar enalteciendo mi rincón pero con la punta oxidada, y con una casi lagrima sobre los ojos me la obsequio al tiempo que me decía; escribe con ella mi historia, no le pongas veladoras ni esas mamadas que solo te obsesionan, falta poco para que estas dos pendejadas que traigo en la espalda caigan, entonces regresaré por ti y el beso de mis labios no tendrá costo, o quizás sólo regresaré a beber sin compromiso un poco de tu agua.
Gayo. 21.2.11 en una tarde en la que recordé que los ángeles, cuando baten sus alas, levantan polvo que después se anida en los recuerdos y en los ojos.
Hoy regresó por un vaso de agua y porque allá afuera no encontró lo que buscaba, creo que siempre soy el último refugio. Sus alas como hojas en octubre se le comenzaron a marchitar y al caérsele las plumas germinaban como mala hierba en las lindes del camino. Su historia podría seguirse con facilidad recorriendo el camino desde la hierba más pequeña, hasta aquellas que ya eran altos matorrales.
Bebió en silencio mientras agitaba levemente de cuando en cuado sus alas como quien agita la melena después de salir del agua, me mostró lo que le quedaba de mirada, sus ojos seguían siendo bellos como notas musicales, su aliento aún aromaba como agua bendita y su piel blanca como la cera lunar en noche de buenos aullidos seguía sin macula. Sin embargo había mucha cosa que habían cambiado. Había conocido el amor por amor y el sexo por estar confundido, había besado para alimentar el ego y le habían besado para después decirle; te desprecio. Cosas de humanos, dijo.
Todo en su exterior menos las alas seguía siendo bello tal como lo recordaba, pero sin duda su interior estaba haciendo agua, se notaba que sufría algún dolor en alguna parte del cuerpo que no existe.
Aún así acerque mi rostro a su boca a una distancia tan breve como un suspiro, yo aún quería un beso como el que me negó la primera vez, aún estaba dispuesto a disolver mis labios en su miel y a quedarme mudo para siempre, si ese era el precio.
Me miró como hace año y medio cuando pasó por aquí, me tomo las manos y abrió una de ellas, puso una pluma casi idéntica a la que estaba en el altar enalteciendo mi rincón pero con la punta oxidada, y con una casi lagrima sobre los ojos me la obsequio al tiempo que me decía; escribe con ella mi historia, no le pongas veladoras ni esas mamadas que solo te obsesionan, falta poco para que estas dos pendejadas que traigo en la espalda caigan, entonces regresaré por ti y el beso de mis labios no tendrá costo, o quizás sólo regresaré a beber sin compromiso un poco de tu agua.
Gayo. 21.2.11 en una tarde en la que recordé que los ángeles, cuando baten sus alas, levantan polvo que después se anida en los recuerdos y en los ojos.
lunes, 31 de enero de 2011
Miradeando
Qué harás cuando a ésta mía tuya alma
de piel de manzana
se le fracture en la memoria el recuerdo
de las aceitunas de tus ojos y
sepas que me bebo otra mirada sin necesidad
del agua destilada de tu pila que era mi bautismo.
Qué harás cuando tu mirada le inaugure a tu alma
la ausencia de la mía y mi alma mire a la misma luna
ahora refugiando a otra alma, o tus ojos se descubran
como ciegos lazarillos desprovistos para siempre y
nunca más de mi mirada. Qué harás cuando tengas
qué hacer sobre tu ombligo el recuento de mis
finas letras y no encuentres vida ni en los mismos verbos,
y tu mente se perturbe al saber que fue de tu alma
la miopía que no dejó que te aprendieras el verso de amor
que embriagado de ti mi religión, en el pomar cerca de tu nuca,
muy quedito, muy despacio, siempre te rezaba.
Gayo. 30.1.11 en una tarde recontando en mi piel al lado del ombligo las muescas de amor, los rasguños con valor, dos o tres caricias, un desamor eterno y un dolor sin fin.
Hoy la luna será apenas un filón de plata, acaso una tímida sonrisa, pero sé de buena fuente que hermosa, muy hermosa.
de piel de manzana
se le fracture en la memoria el recuerdo
de las aceitunas de tus ojos y
sepas que me bebo otra mirada sin necesidad
del agua destilada de tu pila que era mi bautismo.
Qué harás cuando tu mirada le inaugure a tu alma
la ausencia de la mía y mi alma mire a la misma luna
ahora refugiando a otra alma, o tus ojos se descubran
como ciegos lazarillos desprovistos para siempre y
nunca más de mi mirada. Qué harás cuando tengas
qué hacer sobre tu ombligo el recuento de mis
finas letras y no encuentres vida ni en los mismos verbos,
y tu mente se perturbe al saber que fue de tu alma
la miopía que no dejó que te aprendieras el verso de amor
que embriagado de ti mi religión, en el pomar cerca de tu nuca,
muy quedito, muy despacio, siempre te rezaba.
Gayo. 30.1.11 en una tarde recontando en mi piel al lado del ombligo las muescas de amor, los rasguños con valor, dos o tres caricias, un desamor eterno y un dolor sin fin.
Hoy la luna será apenas un filón de plata, acaso una tímida sonrisa, pero sé de buena fuente que hermosa, muy hermosa.
Despojeando
Y yo que de las noches todas fui amante,
suave con las buenas y
no tanto con las malas,
a cada una le busqué su luz debajo
de su insomnio,
les expliqué con tierno tiento su sueño y
pesadilla a las que se me quedaron colgadas
del fino natalicio y muerte de Selene.
Por cada una me bebí una oscuridad entera,
por las más, en la sobriedad de la tranquilidad completa y
por las menos deshojé al azar la piel del amor
que si me quiere y la del desamor que no me quiere.
Pero amante fui, amante fiel de todas ellas.
Hasta que con luz en la razón perdida o
media luz en la mirada, me dejé embaucar
dos noches por dos labios curvos y
brillantes cual navaja, y
una mirada verde como mar en calma, y
al filo de una de esas noches,
con dos brazos delgaditos colgados de mis hombros y
dos piernas de jirón de nube, blancas como espuma
colgaditas de mi cuerpo,
me prendí de ellos, me perdí en ellos; en dos noches,
de las noches,
en los labios,
en los ojos,
en las piernas y
en los brazos, y
finos todos ellos como eran; me cortaron,
primero las noches como amante, y
todos los demás en fiambres, en despojo de amante.
Gayo. 28.1.11 en una tarde viendo que el tiempo es una flor a la que se le van cayendo sus hojas y su aroma, entendiendo que cuando ella se desnude toda, todo habrá pasado.
suave con las buenas y
no tanto con las malas,
a cada una le busqué su luz debajo
de su insomnio,
les expliqué con tierno tiento su sueño y
pesadilla a las que se me quedaron colgadas
del fino natalicio y muerte de Selene.
Por cada una me bebí una oscuridad entera,
por las más, en la sobriedad de la tranquilidad completa y
por las menos deshojé al azar la piel del amor
que si me quiere y la del desamor que no me quiere.
Pero amante fui, amante fiel de todas ellas.
Hasta que con luz en la razón perdida o
media luz en la mirada, me dejé embaucar
dos noches por dos labios curvos y
brillantes cual navaja, y
una mirada verde como mar en calma, y
al filo de una de esas noches,
con dos brazos delgaditos colgados de mis hombros y
dos piernas de jirón de nube, blancas como espuma
colgaditas de mi cuerpo,
me prendí de ellos, me perdí en ellos; en dos noches,
de las noches,
en los labios,
en los ojos,
en las piernas y
en los brazos, y
finos todos ellos como eran; me cortaron,
primero las noches como amante, y
todos los demás en fiambres, en despojo de amante.
Gayo. 28.1.11 en una tarde viendo que el tiempo es una flor a la que se le van cayendo sus hojas y su aroma, entendiendo que cuando ella se desnude toda, todo habrá pasado.
Hubierando
Si tan sólo hubiera sido piel sobre la piel de cama,
una bandada de suspiros, las palabras de cajón
con sus clichés mal aprendidos,
la guerra sobre quien debiera enarbolar
la bandera blanca de armisticio después
de las trivialidades del sabor, el aroma,
el color o la textura de la protección
del germen del futuro.
Si tan sólo hubiera sido una broma
aderezada con la sal de las axilas,
con el dulce elixir del halago y
la mentira, con tu mirada brava
verde de alta mar en calma en la almohada y
no en la absurda inocencia de mi mirada esperanzada.
Si tan sólo hubiera sido el dogal junto a la pena y
la ropa arrumbada por el suelo al pie de la silla
de la esquina y no en el vórtices de las palabras,
tus piernitas de jirón de nube blanca entre
las mías recias, frágiles, amantes de color canela,
una buena pesadilla,
un mal sueño,
sólo sexo en temporada,
del amor de otro reino un simple desliz y
no el entronizar tu testa con imaginación
laureles y un sinfín maldito de hubieras.
Gayo. 25.1.11 en una tarde brillante cual diamante, pero llena de polvo, gris como acero, como el cuerpo de puñal o daga curva, y con dos granitos de ausencia atorados en los lagrimales.
una bandada de suspiros, las palabras de cajón
con sus clichés mal aprendidos,
la guerra sobre quien debiera enarbolar
la bandera blanca de armisticio después
de las trivialidades del sabor, el aroma,
el color o la textura de la protección
del germen del futuro.
Si tan sólo hubiera sido una broma
aderezada con la sal de las axilas,
con el dulce elixir del halago y
la mentira, con tu mirada brava
verde de alta mar en calma en la almohada y
no en la absurda inocencia de mi mirada esperanzada.
Si tan sólo hubiera sido el dogal junto a la pena y
la ropa arrumbada por el suelo al pie de la silla
de la esquina y no en el vórtices de las palabras,
tus piernitas de jirón de nube blanca entre
las mías recias, frágiles, amantes de color canela,
una buena pesadilla,
un mal sueño,
sólo sexo en temporada,
del amor de otro reino un simple desliz y
no el entronizar tu testa con imaginación
laureles y un sinfín maldito de hubieras.
Gayo. 25.1.11 en una tarde brillante cual diamante, pero llena de polvo, gris como acero, como el cuerpo de puñal o daga curva, y con dos granitos de ausencia atorados en los lagrimales.
Atardeciendote
Habría que hacer de los atardeceres uno y
tragárselos en una copa de abstinencias
con dos hielos y su dejo de melancolía, o
verterlos en la tina junto a sales aromáticas,
el nombre con el que te llamaba por las madrugadas
usarlas hasta que tu halo salga y dejarlas que se vayan con el agua, o
hacer un cuadro, si es posible al óleo
para colgarlo al revés en la pared de la recamara
que tan bien te conocía, o
con acuarela, con acuarela príncipe del reino de mis emociones
para que las gotas de agua que dejaste
a media tarde en mis lagrimales hagan su trabajo
cada que no puedan más y lo acaricien, o
tragar en seco el mudo nudo que se forma en el cogote
cuando me regresan a la mente con sorna y sin piedad
los recuerdos que me endilgaste, o
o de plano hacerle una gandayada a mis convicciones y
voltear sin miramientos a otros lares hasta olvidarte, o
dormir, enano mío, en ese lapso de la tarde en los que tu mirada
se asemeja a los atardeceres y pasarlos por la vida
como si tú y ellos sólo fuesen una mala broma y
jamás hubiesen existido,
como si tan sólo lo que te profeso fuese un sueño,
como si no te hubiera hilado a mi vida,
a la vida toda, a todos los atardeceres.
Gayo. 23.1.11 en una tarde fría de verdad, de esas de ponerse guantes antes de que las caricias en los dactilares pierdan el sentido, pierdan lo sentido.
tragárselos en una copa de abstinencias
con dos hielos y su dejo de melancolía, o
verterlos en la tina junto a sales aromáticas,
el nombre con el que te llamaba por las madrugadas
usarlas hasta que tu halo salga y dejarlas que se vayan con el agua, o
hacer un cuadro, si es posible al óleo
para colgarlo al revés en la pared de la recamara
que tan bien te conocía, o
con acuarela, con acuarela príncipe del reino de mis emociones
para que las gotas de agua que dejaste
a media tarde en mis lagrimales hagan su trabajo
cada que no puedan más y lo acaricien, o
tragar en seco el mudo nudo que se forma en el cogote
cuando me regresan a la mente con sorna y sin piedad
los recuerdos que me endilgaste, o
o de plano hacerle una gandayada a mis convicciones y
voltear sin miramientos a otros lares hasta olvidarte, o
dormir, enano mío, en ese lapso de la tarde en los que tu mirada
se asemeja a los atardeceres y pasarlos por la vida
como si tú y ellos sólo fuesen una mala broma y
jamás hubiesen existido,
como si tan sólo lo que te profeso fuese un sueño,
como si no te hubiera hilado a mi vida,
a la vida toda, a todos los atardeceres.
Gayo. 23.1.11 en una tarde fría de verdad, de esas de ponerse guantes antes de que las caricias en los dactilares pierdan el sentido, pierdan lo sentido.
Tardeando
Fuiste una tarde en la que el viento
casi de cristal se anidó en las venas
junto con tu alma, junto con tu vaho
casi blanco como mármol, casi doloroso
cual astilla de cristal girando desde
el pecho hasta la razón casi perdida,
fuiste tarde con tu edad casi estrenada
entre los causes de verdades dolorosas
de mi cara, entre las casi escondidas canas
de mi entender la vida de otra forma,
entre mis manos que desde antes
de que el viento fuera de cristal
entre mis venas ya te dibujaba,
fuiste tarde entre mis dedos de entibiar
el te, el café y sostener con pasusa
el cigarro mientras mis palmas
te entretiene con mis rezos, fuiste tarde
entre mis tardes que sin falta ahora eres.
Gayo 22.1.11 en una tarde tan negra como recibir una llamada ansiada y que no seas tú el de la línea.
casi de cristal se anidó en las venas
junto con tu alma, junto con tu vaho
casi blanco como mármol, casi doloroso
cual astilla de cristal girando desde
el pecho hasta la razón casi perdida,
fuiste tarde con tu edad casi estrenada
entre los causes de verdades dolorosas
de mi cara, entre las casi escondidas canas
de mi entender la vida de otra forma,
entre mis manos que desde antes
de que el viento fuera de cristal
entre mis venas ya te dibujaba,
fuiste tarde entre mis dedos de entibiar
el te, el café y sostener con pasusa
el cigarro mientras mis palmas
te entretiene con mis rezos, fuiste tarde
entre mis tardes que sin falta ahora eres.
Gayo 22.1.11 en una tarde tan negra como recibir una llamada ansiada y que no seas tú el de la línea.
Ignoranciando
No sabes cuantas ganas se le escurren
a mis dedos por dibujarle a tu espalda
unas alas y a tu pecho escribirle un verso,
unas alas que al moverse batan con su viento
cada una de las telarañas que aún le quedan
vírgenes a los rincones de tu cuerpo
que se cubren misteriosos con su propio himen,
listos para mi,
prestos a mis dedos,
sólo acariciados por arañas en tus sueños,
no sabes como mueren de ganas
mis dedos por escribirte un hereje verso
que contenga el poder de despertar
tus ganas cual si fuera el hechizo brujo
que al leerse frente al espejo prende
en los nervios un erecto verbo,
no sabes corazón sin dios ni santos
que ganas tengo junto con mis dedos
de llevarte a mi guarida para aposentarte
en la cama de los sacrificios y
sin misa de por medio sentenciarte
a mis caprichos,
a mi leña verde, y
quemarte muy despacio -brujo amor tan brujo-
hasta que los aceites de tu cuerpo todos
sean los que casi apaguen la hoguera
para descansar del fuego y
avivar el tiempo suficiente para releer el verso
escrito con antelación, amor, en el lienzo de tu pecho.
Gayo. 20.1.11 en una tarde que de mística sólo tiene, acaso medio gramo, de su alma que encontré en mis uñas junto con su piel de miel y leche.
a mis dedos por dibujarle a tu espalda
unas alas y a tu pecho escribirle un verso,
unas alas que al moverse batan con su viento
cada una de las telarañas que aún le quedan
vírgenes a los rincones de tu cuerpo
que se cubren misteriosos con su propio himen,
listos para mi,
prestos a mis dedos,
sólo acariciados por arañas en tus sueños,
no sabes como mueren de ganas
mis dedos por escribirte un hereje verso
que contenga el poder de despertar
tus ganas cual si fuera el hechizo brujo
que al leerse frente al espejo prende
en los nervios un erecto verbo,
no sabes corazón sin dios ni santos
que ganas tengo junto con mis dedos
de llevarte a mi guarida para aposentarte
en la cama de los sacrificios y
sin misa de por medio sentenciarte
a mis caprichos,
a mi leña verde, y
quemarte muy despacio -brujo amor tan brujo-
hasta que los aceites de tu cuerpo todos
sean los que casi apaguen la hoguera
para descansar del fuego y
avivar el tiempo suficiente para releer el verso
escrito con antelación, amor, en el lienzo de tu pecho.
Gayo. 20.1.11 en una tarde que de mística sólo tiene, acaso medio gramo, de su alma que encontré en mis uñas junto con su piel de miel y leche.
Pregunteando
Qué sería de ti mi miel de avispa
si no te hubiera erigido en mi reino príncipe del ruido;
irías tal vez por ahí como si nada de puntitas
cual cuatrero entre otros candidos borregos
que confían en otros sueños,
ahuecando quizá otra almohada
que no es de algodón de amar como la mía y
tal vez tus vértebras serían de frío como mis anhelos,
qué sería de ti si no te hubiera instituido
como el icono de mis desvelos cuando estoy despierto;
tal vez el hilo del punto de cruz con el que están bordadas
tus blancas alas de ilusión se hubiera desteñido
en otros vuelos a otros brazos,
en otros descender a otros tálamos,
en otro aletear para limpiarlas de silencios
parásitos que tragan sin hacer ni el menor murmullo,
Que sería de mi si alguna vez, o de una vez,
déjaseme de preguntarme que sería de ti
si no te hubiera instituido príncipe del ruido en mi querer y
mi querer y mis angustias de una vez dejaran
de angustiarse en mí con ese tu acre silencio
que me sabe a tanto ruido.
Gayo. 19.1.11 en una tarde en la que el viento es casi cristal para las venas que aún recuerdan como se entibia el te, el café y casi, casi todos los recuerdos.
si no te hubiera erigido en mi reino príncipe del ruido;
irías tal vez por ahí como si nada de puntitas
cual cuatrero entre otros candidos borregos
que confían en otros sueños,
ahuecando quizá otra almohada
que no es de algodón de amar como la mía y
tal vez tus vértebras serían de frío como mis anhelos,
qué sería de ti si no te hubiera instituido
como el icono de mis desvelos cuando estoy despierto;
tal vez el hilo del punto de cruz con el que están bordadas
tus blancas alas de ilusión se hubiera desteñido
en otros vuelos a otros brazos,
en otros descender a otros tálamos,
en otro aletear para limpiarlas de silencios
parásitos que tragan sin hacer ni el menor murmullo,
Que sería de mi si alguna vez, o de una vez,
déjaseme de preguntarme que sería de ti
si no te hubiera instituido príncipe del ruido en mi querer y
mi querer y mis angustias de una vez dejaran
de angustiarse en mí con ese tu acre silencio
que me sabe a tanto ruido.
Gayo. 19.1.11 en una tarde en la que el viento es casi cristal para las venas que aún recuerdan como se entibia el te, el café y casi, casi todos los recuerdos.
Converseando
Ahora que las hordas en tu tribu
te han logrado exorcizar los ojos
que en mi tiempo te guardaste
en el bolsillo, y
ya no miras ni en tus adentros
el horizonte que por ti robé
la tarde que con versos diseñé
el andamio donde ahora se sientan
para esbozar fantasías ajenas otros ángeles,
otros ojos,
otros dueños,
otros sueños en los sueños,
pasas de largo dando largos pasos de zancudo,
pasos que se comen el asfalto,
pasos de ida y de largo
que patean los botes como quien reniega;
adiós nunca te he visto,
pasas con la cabeza enfundada
en lanas de borrego para no perder ninguna idea,
para no sentir que eres converso,
para olvidar que un día fuiste el guardián
de mi mirada, el apóstol de mis besos.
Gayo. 14.1.11 en una tarde fría en la que tu recuerdo entibia el café y disuelve el verso con el que, cuando pienso en ti, lo endulzo.
te han logrado exorcizar los ojos
que en mi tiempo te guardaste
en el bolsillo, y
ya no miras ni en tus adentros
el horizonte que por ti robé
la tarde que con versos diseñé
el andamio donde ahora se sientan
para esbozar fantasías ajenas otros ángeles,
otros ojos,
otros dueños,
otros sueños en los sueños,
pasas de largo dando largos pasos de zancudo,
pasos que se comen el asfalto,
pasos de ida y de largo
que patean los botes como quien reniega;
adiós nunca te he visto,
pasas con la cabeza enfundada
en lanas de borrego para no perder ninguna idea,
para no sentir que eres converso,
para olvidar que un día fuiste el guardián
de mi mirada, el apóstol de mis besos.
Gayo. 14.1.11 en una tarde fría en la que tu recuerdo entibia el café y disuelve el verso con el que, cuando pienso en ti, lo endulzo.
Lunamieleando
Se quedó como postrer recordatorio
el paso de tu piel de nube en mis yemas,
una partícula minúscula de tu alma
en la fosa del ahora casi campo santo
que le abrí profundo en mi pecho, y
todo tú en las endemoniadas exageraciones
de decirte caramelo cuando eras sólo un cuerpo,
cuerpo del delito de asumirme en ti un preso
condenado sin miramientos a perpetua,
de decirte miel de avispa cuando a eso me sabías,
de decirle plaza del cadalso a tu espalada
cuando cada vértebra formó el laberinto
donde se rehallaron mis aullidos casi extintos,
de decirle piel de leche a tus piernitas
de palito de paleta cuando eran nada más
hielo con tintura y el sabor de la guanábana, y
mentir que se quedó a un lado de la axila tú caricia
en forma de la cruz con la que dibujaste esas dos palabras
que dijiste que apuntaban en todas direcciones y
que así volaron, y
que así se esparcieron cual papel después
del estallido de los fuegos de artificio.
Se quedó en mí, príncipe de sotavento,
el rezo de cada mañana
de que vuelvas pronto a extender
lo que todavía pueden ser manteles largos
que suplanten las sábanas de piel del tálamo
que hoy me sabe a hiel y
que sé muy bien
que sabes tú que en la boca nos sabrá a luna y miel.
Gayo.10.1.11 en una tarde viendo, acá en el local, como pasa el tiempo hecho la madre, como pasa anunciando tintes para canas, fajas para lonjas, cajas para vivos, panzas para no nacidos y que adema lo hace sin facha ni prejuicios, ni agencias de publicidad, ni estudios de mercado.
el paso de tu piel de nube en mis yemas,
una partícula minúscula de tu alma
en la fosa del ahora casi campo santo
que le abrí profundo en mi pecho, y
todo tú en las endemoniadas exageraciones
de decirte caramelo cuando eras sólo un cuerpo,
cuerpo del delito de asumirme en ti un preso
condenado sin miramientos a perpetua,
de decirte miel de avispa cuando a eso me sabías,
de decirle plaza del cadalso a tu espalada
cuando cada vértebra formó el laberinto
donde se rehallaron mis aullidos casi extintos,
de decirle piel de leche a tus piernitas
de palito de paleta cuando eran nada más
hielo con tintura y el sabor de la guanábana, y
mentir que se quedó a un lado de la axila tú caricia
en forma de la cruz con la que dibujaste esas dos palabras
que dijiste que apuntaban en todas direcciones y
que así volaron, y
que así se esparcieron cual papel después
del estallido de los fuegos de artificio.
Se quedó en mí, príncipe de sotavento,
el rezo de cada mañana
de que vuelvas pronto a extender
lo que todavía pueden ser manteles largos
que suplanten las sábanas de piel del tálamo
que hoy me sabe a hiel y
que sé muy bien
que sabes tú que en la boca nos sabrá a luna y miel.
Gayo.10.1.11 en una tarde viendo, acá en el local, como pasa el tiempo hecho la madre, como pasa anunciando tintes para canas, fajas para lonjas, cajas para vivos, panzas para no nacidos y que adema lo hace sin facha ni prejuicios, ni agencias de publicidad, ni estudios de mercado.
Magiando
Se están perdiendo, príncipe de azul celeste y gala,
las palabras que atrapé del viento aquella tarde
en que tú y el tiempo
se morían de miedo entre mis brazos,
el tiempo por perdernos y
tú por regresar al claustro sin suelas ni ventanas
que tenían tus dudas junto a tu garaje,
junto a otra mirada,
junto a tu bicicleta en donde al andar
derretías mi horizontes y
tus piernitas de paleta color guanábana con hielo,
se están perdiendo, caramelo,
los alcances de esas dos palabras
que ante tu ausencia derribaban cual remedio
garitas y fronteras,
sueños y verdades,
lunas para aullarles,
significados inventados y
el hueco que en mi vientre de almohada
creaste aquella tarde en que recostado
repasabas con tus dedos la cicatriz
anticipada que también se está perdiendo.
Estoy casi creyendo o casi cayendo en la cuenta
sortilegio mío, que los sueños nos muestran
las maravillas que la vida nos deja de tarea, y
tú eres o eras, una nota casi indeleble o
un borrón caricia mía, un invento de mi mente,
una magia no aprendida.
Gayo. 9.1.11 en una tarde en la que el Señor hizo magia con el horizonte; sacó pinceles delgaditos, lienzo cielo y colores azul celeste, magenta, gris recuerdo y pintó locuras reales, locuras de ensueño.
las palabras que atrapé del viento aquella tarde
en que tú y el tiempo
se morían de miedo entre mis brazos,
el tiempo por perdernos y
tú por regresar al claustro sin suelas ni ventanas
que tenían tus dudas junto a tu garaje,
junto a otra mirada,
junto a tu bicicleta en donde al andar
derretías mi horizontes y
tus piernitas de paleta color guanábana con hielo,
se están perdiendo, caramelo,
los alcances de esas dos palabras
que ante tu ausencia derribaban cual remedio
garitas y fronteras,
sueños y verdades,
lunas para aullarles,
significados inventados y
el hueco que en mi vientre de almohada
creaste aquella tarde en que recostado
repasabas con tus dedos la cicatriz
anticipada que también se está perdiendo.
Estoy casi creyendo o casi cayendo en la cuenta
sortilegio mío, que los sueños nos muestran
las maravillas que la vida nos deja de tarea, y
tú eres o eras, una nota casi indeleble o
un borrón caricia mía, un invento de mi mente,
una magia no aprendida.
Gayo. 9.1.11 en una tarde en la que el Señor hizo magia con el horizonte; sacó pinceles delgaditos, lienzo cielo y colores azul celeste, magenta, gris recuerdo y pintó locuras reales, locuras de ensueño.
Entierneado
Acá en mi mundo
que aun se cubre con tu cielo,
la luna está como si fuera el monumento
a tus labios,
afilada cual guadaña,
como puntas de perchero
listas para sujetar la vida y
un suspiro y
un beso y
mis sueños a tu lado,
dulce y delgada madre
de las sombras de la noche,
bella como recordarte,
nacarada como el nacimiento de tu espalda,
afinada como para aullarte,
nueva la gandaya como nueva fue tu piel
antes de los rezos de mis dactilares,
bella luna,
bello mundo y bella tu partida
que enternece los recuerdos
aunque siga, caramelo, loco,
infame, poco cuerdo.
Gayo .7.1.11 en una tarde casi noche recuerdeando cuando la luna era solo luna y no el ancla de mis devociones.
que aun se cubre con tu cielo,
la luna está como si fuera el monumento
a tus labios,
afilada cual guadaña,
como puntas de perchero
listas para sujetar la vida y
un suspiro y
un beso y
mis sueños a tu lado,
dulce y delgada madre
de las sombras de la noche,
bella como recordarte,
nacarada como el nacimiento de tu espalda,
afinada como para aullarte,
nueva la gandaya como nueva fue tu piel
antes de los rezos de mis dactilares,
bella luna,
bello mundo y bella tu partida
que enternece los recuerdos
aunque siga, caramelo, loco,
infame, poco cuerdo.
Gayo .7.1.11 en una tarde casi noche recuerdeando cuando la luna era solo luna y no el ancla de mis devociones.
Acomodando
Y mirarte en el espejo
al lado de mi cuerpo
cuando sé que no te acomodas y
le ofreces a la cama una rodilla y
después la otra y
después la espalda y
un gemido que se ahoga
como rezo en la almohada y
sentir que ese incomodo es el tropezón
de tu moral que cual herencia
te estorba para acomodarte en el cuenco
de mis brazos,
en la y griega de mis piernas con su i latina,
pero cedes y te acomodas,
te haces tan bien al sudor como lo sueños
se hacen hacia la marea y
te miro de nuevo en el espejo agotado
del reflejo de tu piel venera
agotando tus reservas en mi piel canela,
extinguiendo los espacios,
siendo dos en uno,
creando de la nada nata y leche,
espacios en la mente así; sin nada,
nuevos caminos a los rincones
que de antiguos se te habían agotado, y
mirarme, piel de novilunio en tu mirada, y
saber que te miras en mis ojos claustros
de amor con sexo y esperaza.
Gayo. 07.01.11 en una tarde de profunda meditación pensando en que ya mañana es sábado y después domingo y luego lunes y luego martes…
al lado de mi cuerpo
cuando sé que no te acomodas y
le ofreces a la cama una rodilla y
después la otra y
después la espalda y
un gemido que se ahoga
como rezo en la almohada y
sentir que ese incomodo es el tropezón
de tu moral que cual herencia
te estorba para acomodarte en el cuenco
de mis brazos,
en la y griega de mis piernas con su i latina,
pero cedes y te acomodas,
te haces tan bien al sudor como lo sueños
se hacen hacia la marea y
te miro de nuevo en el espejo agotado
del reflejo de tu piel venera
agotando tus reservas en mi piel canela,
extinguiendo los espacios,
siendo dos en uno,
creando de la nada nata y leche,
espacios en la mente así; sin nada,
nuevos caminos a los rincones
que de antiguos se te habían agotado, y
mirarme, piel de novilunio en tu mirada, y
saber que te miras en mis ojos claustros
de amor con sexo y esperaza.
Gayo. 07.01.11 en una tarde de profunda meditación pensando en que ya mañana es sábado y después domingo y luego lunes y luego martes…
Blanqueando
Hay veces en que amor con tinta leche es como escribo,
blanco como el blanco mar donde navegan tus pupilas,
como los trapos de cubrir la cama y
de levar las anclas al primer suspiro,
como los ríos de mi veta escurriendo por tu cuerpo
cuando tu mirada llega al lugar secreto aquel donde
se esconde cuando cada nervio tiembla,
son mis ganas piel de luna,
mis ganas que van más allá de mí y
confunden el amor con apetito y
tu alma con la carne y con los huesos,
con la ropa en el piso en una esquina abajo del ropero,
y tú y yo frente a la cama paredón del fuego y del deseo,
son mis blancas veces que te escriben con deseo,
con la angustia propia de saberte lejos,
de saberme cerca,
de saber a lo que sabe cada macula en tu piel cordero,
tus lunares, tus cabellos, tus caderas y
todos tus vocablos de artificio,
son mis ganas de servir la leche
compartiéndonos la sal si eso merece,
el pan si eso te place,
dos palabras de amor si aún te caben,
un suspiro por botón,
la medialuna en un cajón y
tu cuerpo amor, y
mi cuerpo amor.
Gayo. 050111 en una tarde viendo al cielo, con una resortera en la diestra, una piedra en la siniestra y en la mirada toda la puntería digna de tres reyes magos, que en mi tiempo de esperanza jamás me dejaron ni una nota que dijera; sigue participando
blanco como el blanco mar donde navegan tus pupilas,
como los trapos de cubrir la cama y
de levar las anclas al primer suspiro,
como los ríos de mi veta escurriendo por tu cuerpo
cuando tu mirada llega al lugar secreto aquel donde
se esconde cuando cada nervio tiembla,
son mis ganas piel de luna,
mis ganas que van más allá de mí y
confunden el amor con apetito y
tu alma con la carne y con los huesos,
con la ropa en el piso en una esquina abajo del ropero,
y tú y yo frente a la cama paredón del fuego y del deseo,
son mis blancas veces que te escriben con deseo,
con la angustia propia de saberte lejos,
de saberme cerca,
de saber a lo que sabe cada macula en tu piel cordero,
tus lunares, tus cabellos, tus caderas y
todos tus vocablos de artificio,
son mis ganas de servir la leche
compartiéndonos la sal si eso merece,
el pan si eso te place,
dos palabras de amor si aún te caben,
un suspiro por botón,
la medialuna en un cajón y
tu cuerpo amor, y
mi cuerpo amor.
Gayo. 050111 en una tarde viendo al cielo, con una resortera en la diestra, una piedra en la siniestra y en la mirada toda la puntería digna de tres reyes magos, que en mi tiempo de esperanza jamás me dejaron ni una nota que dijera; sigue participando
Habladurías
Desde que la razón se dio en él siempre quiso consagrarse en cuerpo y alma al Señor. Él si sufrió su primera erección, su primer pensamiento lascivo, el primer contacto casual y sin intención de la carne viva y el conocimiento de su alcance. Fue entonces cuando pidió, y le fue concedido, entrar al seminario. Su sueño era conocer todo del Señor y ayudarlo a que quien iba por buen camino siguiera así, y quien no, encausarlo por la buena vera.
Pronto se convirtió en un hombre hecho y derecho. Entendió perfectamente que los actos y pensamientos pecaminosos de la gente provenían en gran parte de su herencia original, es decir de su educación y, otra gran parte, era obra de la curiosidad natural del ser vivo.
Ya como sacerdote oficio catorce mil seiscientas homilías, dos por día incluyendo aquellos en que la gripa le bajaba las defensas. Sus sermones siempre supieron a miel, tanto así que todos quienes lo escuchaban sabían que eran consejos de vida y no reprimendas. En sus ratos de ocio, que eran realmente pocos, ya que mantenía una casa de huérfanos y un comedor publico para indigentes de la tercera edad, leía de economía, de fútbol y política para estar al tanto de las cosas que afectaban, de una forma o de otra, a su Grey.
Siendo pues, de verdad un hombre probo, una noche a solas se le presento el Señor en cuerpo y alma, si es que así se le puede decir a tan divina aparición, habló con él, lo consoló y le pidió que se esforzara más en dar a conocer entre la gente su omnipotente palabra.
Así lo hizo, desde aquel día le habló a todo el que lo quiso escuchar de esa bella aparición, de lo que Él le había dicho, de lo que le había pedido. Lo hizo con tal denuedo que entre su propio rebaño se dudó de su palabra y se instituyó una comisión para internarlo en un sanatorio mental y así lo hicieron aún en contra de sus cariñosas palabras, de sus ruegos, de sus suplicas.
Hoy en día continúa recluido y oficiando dos misas al día entre los locos del sanatorio mental que no lo escuchan, pues locos verdaderos como son, escuchan al Señor a cada instante vía directa y le rezan con sus dementes sonrisas. Él por las noches, a solas habla con el Señor y le reclama acremente su sino, y el Señor cada noche, cansado y cabizbajo, presente junto a él en cuerpo y alma, le repite; perdónalos, no saben lo que hacen.
Gayo .03.01.11 en una tarde en la que el viento, más que viento parece el aletear de ángeles, calidos y buenos.
Nota 1. hablar de él es bueno, pero decir que él hablo con uno no tanto.
Nota 2. mañana habrá lluvia de estrellas
Nota 3. ¿serán estrellas internacionales o locales?
Pronto se convirtió en un hombre hecho y derecho. Entendió perfectamente que los actos y pensamientos pecaminosos de la gente provenían en gran parte de su herencia original, es decir de su educación y, otra gran parte, era obra de la curiosidad natural del ser vivo.
Ya como sacerdote oficio catorce mil seiscientas homilías, dos por día incluyendo aquellos en que la gripa le bajaba las defensas. Sus sermones siempre supieron a miel, tanto así que todos quienes lo escuchaban sabían que eran consejos de vida y no reprimendas. En sus ratos de ocio, que eran realmente pocos, ya que mantenía una casa de huérfanos y un comedor publico para indigentes de la tercera edad, leía de economía, de fútbol y política para estar al tanto de las cosas que afectaban, de una forma o de otra, a su Grey.
Siendo pues, de verdad un hombre probo, una noche a solas se le presento el Señor en cuerpo y alma, si es que así se le puede decir a tan divina aparición, habló con él, lo consoló y le pidió que se esforzara más en dar a conocer entre la gente su omnipotente palabra.
Así lo hizo, desde aquel día le habló a todo el que lo quiso escuchar de esa bella aparición, de lo que Él le había dicho, de lo que le había pedido. Lo hizo con tal denuedo que entre su propio rebaño se dudó de su palabra y se instituyó una comisión para internarlo en un sanatorio mental y así lo hicieron aún en contra de sus cariñosas palabras, de sus ruegos, de sus suplicas.
Hoy en día continúa recluido y oficiando dos misas al día entre los locos del sanatorio mental que no lo escuchan, pues locos verdaderos como son, escuchan al Señor a cada instante vía directa y le rezan con sus dementes sonrisas. Él por las noches, a solas habla con el Señor y le reclama acremente su sino, y el Señor cada noche, cansado y cabizbajo, presente junto a él en cuerpo y alma, le repite; perdónalos, no saben lo que hacen.
Gayo .03.01.11 en una tarde en la que el viento, más que viento parece el aletear de ángeles, calidos y buenos.
Nota 1. hablar de él es bueno, pero decir que él hablo con uno no tanto.
Nota 2. mañana habrá lluvia de estrellas
Nota 3. ¿serán estrellas internacionales o locales?
Dedeando
Índice jalaría con rabia. Una fracción de segundo y ya jamás lo meterían en ningún orificio. No habría más, sólo era cuestión de esperar a que Mano introdujera el cañón a la boca y él mismo jalara el gatillo. La bala estaba lista y esperando carne en la recamara del revolver.
A Índice siempre le produjeron un asco infernal los pelos de la nariz, cualquier otro pelo y hasta hacerla de juez al indiciar a un pendejo melenudo le daba igual, pero los pelos nasales lo habrían hecho vomitar si hubiera tenido boca. Las costras de moco pasaban por asquerosas que fueran, pero el pelo nasal que se le quedaban entre uña y carne siempre lo hicieron sentiste un Meñique cualquiera y, caray, no es que juzgara el infame oficio de ése dedo menor de hurgar entre los colmillos para coleccionar pedacitos de carne y sarro ¡no señor!, a él lo que le producía aversión y asco eran los pelos de la nariz. Si al menos hubiera sido Medio. Estaba seguro que fuera cual fuera el orificio en donde lo anidaran a Medio era más digno que la nariz y, juraba por todos los altos cielos, que mucho más divertidos. Incluso, pensaba, habría aceptado de buen grado ser Anular y soportar por siempre cualquier añillo.
Mano estaba lista, él por supuesto sólo esperaba la orden de jalar del gatillo. El cañón ya estaba en la boca. Una fracción de segundo y todo sería historia.
Listo, no más pelos, no más ascos, no más indiciar a nadie, no más vida.
Entonces, sonó una entupida melodía en el celular; si nos dejan, nos vamos a querer toda la vida… No, por Dios, ¡no!. Rogó a todos los santos para que Pulgar no hiciera su trabajo. Todos sus ruegos fueron en vano, Mano sacó el cañón de la boca y Pulgar, cínico como era, hizo lo que parecía su única función en la vida, apretó, apretó el botón para contestar en el celular; era la reconciliación, Dorso secó algunas lagrimas, Palma acomodó los cabellos y dio tiernos golpecitos en las mejillas. Se escucharon risas entupidas a través de la línea, Pulgar también reía, sabía que todo seguiría igual y lo que más disfrutaba era que, justo en ese momento, Índice ya se convulsionaba de nuevo y para siempre, adentro de la nariz…
Gayo. 02.01.11 en una tarde en donde mi índice no señala más lo que pudo haber sido un muy buen horizonte.
Nota 1. Si se hurga la nariz, plis; hágalo donde nadie lo vea.
Nota 2. Por el amor a Dios, no dejé lo que de la nariz salga debajo de las mesas, se siente espantoso pasar la mano por ahí y encontrar rastros de otro ser.
Nota 3. Coma frutas y verduras, haga el amor sanamente y si fuma; invite
A Índice siempre le produjeron un asco infernal los pelos de la nariz, cualquier otro pelo y hasta hacerla de juez al indiciar a un pendejo melenudo le daba igual, pero los pelos nasales lo habrían hecho vomitar si hubiera tenido boca. Las costras de moco pasaban por asquerosas que fueran, pero el pelo nasal que se le quedaban entre uña y carne siempre lo hicieron sentiste un Meñique cualquiera y, caray, no es que juzgara el infame oficio de ése dedo menor de hurgar entre los colmillos para coleccionar pedacitos de carne y sarro ¡no señor!, a él lo que le producía aversión y asco eran los pelos de la nariz. Si al menos hubiera sido Medio. Estaba seguro que fuera cual fuera el orificio en donde lo anidaran a Medio era más digno que la nariz y, juraba por todos los altos cielos, que mucho más divertidos. Incluso, pensaba, habría aceptado de buen grado ser Anular y soportar por siempre cualquier añillo.
Mano estaba lista, él por supuesto sólo esperaba la orden de jalar del gatillo. El cañón ya estaba en la boca. Una fracción de segundo y todo sería historia.
Listo, no más pelos, no más ascos, no más indiciar a nadie, no más vida.
Entonces, sonó una entupida melodía en el celular; si nos dejan, nos vamos a querer toda la vida… No, por Dios, ¡no!. Rogó a todos los santos para que Pulgar no hiciera su trabajo. Todos sus ruegos fueron en vano, Mano sacó el cañón de la boca y Pulgar, cínico como era, hizo lo que parecía su única función en la vida, apretó, apretó el botón para contestar en el celular; era la reconciliación, Dorso secó algunas lagrimas, Palma acomodó los cabellos y dio tiernos golpecitos en las mejillas. Se escucharon risas entupidas a través de la línea, Pulgar también reía, sabía que todo seguiría igual y lo que más disfrutaba era que, justo en ese momento, Índice ya se convulsionaba de nuevo y para siempre, adentro de la nariz…
Gayo. 02.01.11 en una tarde en donde mi índice no señala más lo que pudo haber sido un muy buen horizonte.
Nota 1. Si se hurga la nariz, plis; hágalo donde nadie lo vea.
Nota 2. Por el amor a Dios, no dejé lo que de la nariz salga debajo de las mesas, se siente espantoso pasar la mano por ahí y encontrar rastros de otro ser.
Nota 3. Coma frutas y verduras, haga el amor sanamente y si fuma; invite
viernes, 14 de enero de 2011
Mi inestabilidad mental
Nació de las entrañables entrañas
de tus pensamientos,
de la humedad de tus ganas y
sudores que en gotas de rocío empapó
mis hombros, mi pecho, mi ser de hombre,
mi mente y alma que aún se sujetan a tu imagen
de estampa salida en el pan de caja,
nació, príncipe de luz,
del arrebato de mis ojos de quedarse ciegos
al vestirte,
al atarte los cordones,
al dar la media vuelta y
cerrarla puerta con el ruido sordo
que se queda con las interrogantes,
al pronosticar que nunca más verían
a una cuarta de suspiro tus hermosas blancas nalgas.
Nació al comprender y hacer propia la desdicha
que se anida en las distancias,
al sumar el uno y uno y que el resultado sea triste solo uno,
nació del desliz de tus labios de carnada
al espetarme en la cara tu palabra de quedarte,
de amarme un punto más de lo que yo te amaba,
germinó de la cor-dura de mi sexo,
Nació, terrón de pies de azúcar,
llorando cual niño en tiempo, de tu vientre.
Gayo. en una tarde en la que no pasó el camión de la basura y la basura se arremolinó en los ojos y en los inútiles recuerdos.
de tus pensamientos,
de la humedad de tus ganas y
sudores que en gotas de rocío empapó
mis hombros, mi pecho, mi ser de hombre,
mi mente y alma que aún se sujetan a tu imagen
de estampa salida en el pan de caja,
nació, príncipe de luz,
del arrebato de mis ojos de quedarse ciegos
al vestirte,
al atarte los cordones,
al dar la media vuelta y
cerrarla puerta con el ruido sordo
que se queda con las interrogantes,
al pronosticar que nunca más verían
a una cuarta de suspiro tus hermosas blancas nalgas.
Nació al comprender y hacer propia la desdicha
que se anida en las distancias,
al sumar el uno y uno y que el resultado sea triste solo uno,
nació del desliz de tus labios de carnada
al espetarme en la cara tu palabra de quedarte,
de amarme un punto más de lo que yo te amaba,
germinó de la cor-dura de mi sexo,
Nació, terrón de pies de azúcar,
llorando cual niño en tiempo, de tu vientre.
Gayo. en una tarde en la que no pasó el camión de la basura y la basura se arremolinó en los ojos y en los inútiles recuerdos.
Sireneando
Vamos a inundar las naves
con los mares de mis ojos,
que no queden ascuas,
que se hundan los bajeles con sus baos y
sus trapos,
con sus costras,
con su viento,
con sus ratas y
con sus recuerdos.
Inaugurémosles el bajo mar oscuro,
las miradas a otros lados y
el azul profundo,
ahoguemos cada cirio,
cada fósforo,
cada suspiro y
quememos en la leña verde a las sirenas
con sus cantos,
con su magia,
con sus ganas,
con sus bromas,
no sea que en una de esas me arrepienta y
de nuevo me haga a la marea con rumbo a tus playas.
Vamos príncipe de mirada de aceituna y
altamar y guerra en el silencio,
vamos a inundar las naves;
tú me haces llorar, yo levanto el oleaje.
Gayo. 31.12.10 en una tarde en donde el valor es más bravo que la realidad, pero también más cauto, más calido, más mentiroso.
con los mares de mis ojos,
que no queden ascuas,
que se hundan los bajeles con sus baos y
sus trapos,
con sus costras,
con su viento,
con sus ratas y
con sus recuerdos.
Inaugurémosles el bajo mar oscuro,
las miradas a otros lados y
el azul profundo,
ahoguemos cada cirio,
cada fósforo,
cada suspiro y
quememos en la leña verde a las sirenas
con sus cantos,
con su magia,
con sus ganas,
con sus bromas,
no sea que en una de esas me arrepienta y
de nuevo me haga a la marea con rumbo a tus playas.
Vamos príncipe de mirada de aceituna y
altamar y guerra en el silencio,
vamos a inundar las naves;
tú me haces llorar, yo levanto el oleaje.
Gayo. 31.12.10 en una tarde en donde el valor es más bravo que la realidad, pero también más cauto, más calido, más mentiroso.
Magiando
Se están perdiendo, príncipe de azul celeste y gala,
las palabras que atrapé del viento aquella tarde
en que tú y el tiempo
se morían de miedo entre mis brazos,
el tiempo por perdernos y
tú por regresar al claustro sin suelas ni ventanas
que tenían tus dudas junto a tu garaje,
junto a otra mirada,
junto a tu bicicleta en donde al andar
derretías mi horizontes y
tus piernitas de paleta color guanábana con hielo,
se están perdiendo, caramelo,
los alcances de esas dos palabras
que ante tu ausencia derribaban cual remedio
garitas y fronteras,
sueños y verdades,
lunas para aullarles,
significados inventados y
el hueco que en mi vientre de almohada
creaste aquella tarde en que recostado
repasabas con tus dedos la cicatriz
anticipada que también se está perdiendo.
Estoy casi creyendo, casi cayendo en la cuenta
sortilegio mío, que los sueños nos muestran
las maravillas que la vida nos deja de tarea, y
tú eres, eras no lo sé, una nota casi indeleble,
un borrón casi caricia mía, un invento de mi mente,
una magia no aprendida.
Gayo. 9.1.11 en una tarde en la que el Señor hizo magia con el horizonte; sacó pinceles delgaditos, lienzo cielo y colores azul celeste, magenta, gris recuerdo y pintó locuras reales, locuras de ensueño.
las palabras que atrapé del viento aquella tarde
en que tú y el tiempo
se morían de miedo entre mis brazos,
el tiempo por perdernos y
tú por regresar al claustro sin suelas ni ventanas
que tenían tus dudas junto a tu garaje,
junto a otra mirada,
junto a tu bicicleta en donde al andar
derretías mi horizontes y
tus piernitas de paleta color guanábana con hielo,
se están perdiendo, caramelo,
los alcances de esas dos palabras
que ante tu ausencia derribaban cual remedio
garitas y fronteras,
sueños y verdades,
lunas para aullarles,
significados inventados y
el hueco que en mi vientre de almohada
creaste aquella tarde en que recostado
repasabas con tus dedos la cicatriz
anticipada que también se está perdiendo.
Estoy casi creyendo, casi cayendo en la cuenta
sortilegio mío, que los sueños nos muestran
las maravillas que la vida nos deja de tarea, y
tú eres, eras no lo sé, una nota casi indeleble,
un borrón casi caricia mía, un invento de mi mente,
una magia no aprendida.
Gayo. 9.1.11 en una tarde en la que el Señor hizo magia con el horizonte; sacó pinceles delgaditos, lienzo cielo y colores azul celeste, magenta, gris recuerdo y pintó locuras reales, locuras de ensueño.
lunes, 27 de diciembre de 2010
Paco y Luis.
Después de tanto tiempo el reunirnos hubiera parecido una labor titánica, sin embargo, bastó una llamada que se propagó como virus para que todos, menos Paco, quien no recibió la llamada, por fin fuéramos puntuales. Pero ahí estábamos, como en los buenos tiempos.
A Paco se le quería mucho al igual que a Luis su hermano, sin embargo Paco siempre había sido el impuntual de los impuntuales, se salvaba de nuestros regaños porque siempre llevaba a flor de labio una increíble y divertida historia para justificar sus retrasos.
En esa reunión el único que se veía extraño era Luis, quien a su vez era el de mejor manufactura de los dos hijos que conformaban su familia.
Ese día Luis, con un llanto autentico, me dijo que envidiaba a Paco aún cuando a Paco lo hubiera despedazado la noche anterior, en un brutal choque, un camión de valores y lo estuviéramos, de cuerpo presente, o lo que quedaba de él, velando.
Me explicó que le hubiera gustado ir en el auto con su hermano y haber muerto de una vez, así, sin sentir nada, ya que no se le hacía justo estar en el velorio sintiendo en carne propia el dolor de sus padres, me dijo que era la peor chigadera del mundo verlos sufrir por la muerte de un hijo pudiendo llorar de un jalon la de los dos, ya que a él, por culpa de la leucemia, le quedaba, acaso y con suerte, dos meses de vida.
Gayo. 27.12.10 recordado, sencillamente recordando.
Nota el verdadero nombre de Luis era Tsuyoshi, no me pregunten el porqué.
A Paco se le quería mucho al igual que a Luis su hermano, sin embargo Paco siempre había sido el impuntual de los impuntuales, se salvaba de nuestros regaños porque siempre llevaba a flor de labio una increíble y divertida historia para justificar sus retrasos.
En esa reunión el único que se veía extraño era Luis, quien a su vez era el de mejor manufactura de los dos hijos que conformaban su familia.
Ese día Luis, con un llanto autentico, me dijo que envidiaba a Paco aún cuando a Paco lo hubiera despedazado la noche anterior, en un brutal choque, un camión de valores y lo estuviéramos, de cuerpo presente, o lo que quedaba de él, velando.
Me explicó que le hubiera gustado ir en el auto con su hermano y haber muerto de una vez, así, sin sentir nada, ya que no se le hacía justo estar en el velorio sintiendo en carne propia el dolor de sus padres, me dijo que era la peor chigadera del mundo verlos sufrir por la muerte de un hijo pudiendo llorar de un jalon la de los dos, ya que a él, por culpa de la leucemia, le quedaba, acaso y con suerte, dos meses de vida.
Gayo. 27.12.10 recordado, sencillamente recordando.
Nota el verdadero nombre de Luis era Tsuyoshi, no me pregunten el porqué.
domingo, 26 de diciembre de 2010
Me vengo
Puede vivir escondido atrás de tu silencio
o dentro de la caracola rosa donde te guardé
mi aliento por si te llegaban días de hambre,
echado sobre una duna blanca en alguna de las playas
que fuiste a buscar, pues alegabas que desde ahí
el horizonte mar no tiene fallas,
debajo de tu colcha de figura de animal
donde te dices fiero y
en donde perjuras que te basta invocar a Onán
para mentirte que ésa caricia tuya es vasta para
sacias tus ganas de las ganas de mi alma.
Cada quien se esconde donde puede de sus penas,
de los dislates de su alma o
de los fantasmas inducidos y anacrónicos,
sólo uno sabe que tan fieras suelen ser sus hordas de cangrejos.
Yo que afortunado soy de ser un previsor
de asuntos para el alma, escogí rincones secretos
para esconderme cuando no estuvieras más y
el viento no trajera hasta mí vestigios de tu aliento, y
tú que eres de intuir ya debes de saberlo.
Me escondí ahí en la parte de tu cuerpo donde
nace la manzana, por si otro beso azuza en ti la flama de las ganas,
me guardé en los nidos de tus antebrazos nada más para reír
cuando otros dedos intentaran una amantísima caricia y
tú se la frustraras con una carcajada,
me guardé en los cuencos de tu cuerpo para estar si duda en ti;
en cada ajeno embate, en cada húmeda y viperina lengua,
en cada mirada a otro cuerpo que te prenda y
te haga morder los labios para no evidenciar que
estando ahí, está tu cuerpo, pero en mí tu alma,
en tu tafanario no mi amor, porque ahí me gana
el descontrol y si me vengo, y
tú sabes que jamás he disfrutado la venganza.
Puedes pues, príncipe de silencio en guerra,
esconderte atrás de de donde quieras,
yo estaré, ahí y aquí por ti, esperando que lo entiendas.
Gayo. en una tarde en donde los rastros del cordero son tan fuertes en mí, como su huella.
o dentro de la caracola rosa donde te guardé
mi aliento por si te llegaban días de hambre,
echado sobre una duna blanca en alguna de las playas
que fuiste a buscar, pues alegabas que desde ahí
el horizonte mar no tiene fallas,
debajo de tu colcha de figura de animal
donde te dices fiero y
en donde perjuras que te basta invocar a Onán
para mentirte que ésa caricia tuya es vasta para
sacias tus ganas de las ganas de mi alma.
Cada quien se esconde donde puede de sus penas,
de los dislates de su alma o
de los fantasmas inducidos y anacrónicos,
sólo uno sabe que tan fieras suelen ser sus hordas de cangrejos.
Yo que afortunado soy de ser un previsor
de asuntos para el alma, escogí rincones secretos
para esconderme cuando no estuvieras más y
el viento no trajera hasta mí vestigios de tu aliento, y
tú que eres de intuir ya debes de saberlo.
Me escondí ahí en la parte de tu cuerpo donde
nace la manzana, por si otro beso azuza en ti la flama de las ganas,
me guardé en los nidos de tus antebrazos nada más para reír
cuando otros dedos intentaran una amantísima caricia y
tú se la frustraras con una carcajada,
me guardé en los cuencos de tu cuerpo para estar si duda en ti;
en cada ajeno embate, en cada húmeda y viperina lengua,
en cada mirada a otro cuerpo que te prenda y
te haga morder los labios para no evidenciar que
estando ahí, está tu cuerpo, pero en mí tu alma,
en tu tafanario no mi amor, porque ahí me gana
el descontrol y si me vengo, y
tú sabes que jamás he disfrutado la venganza.
Puedes pues, príncipe de silencio en guerra,
esconderte atrás de de donde quieras,
yo estaré, ahí y aquí por ti, esperando que lo entiendas.
Gayo. en una tarde en donde los rastros del cordero son tan fuertes en mí, como su huella.
Bien pendejo
Casi dos años mordiendo tu silencio,
especulando sobre si aún recuerdas como yo
el acento de la voz que puse en prenda
de mi amor
en esa caracola rosa,
maldiciendo a la moral que te inculcaron
los arcaicos mercenarios de la voz del ultimo profeta y
que te hicieron hacerte ojo de hormiga,
borrarte de los mapas,
hacerte agua pasada,
maldiciendo las distancias y fronteras y
temblando de emoción al ver los rulos
de otra espalda en cualquier esquina confundiendo
mi deseo de tomarla con mis manos y
de nuevo verte en ella y no verte,
visitando las boticas mas ancianas
en busca de jarabes o remedios que me pierdan
con sopor de los vestigios de tu aliento.
Tanto y
tanto tiempo inaugurándote a diario un poema
de desprecio
sin poder pasar del primer verso en donde me desprecio
por querer prender los cirios y
al final de un rezo hacerte el duelo,
jurándome,
mintiéndome que de ti ya he sanado
aunque nunca olvidaré tu acento provinciano y,
entonces tú,
no sé porqué ni para qué,
te agarras del valor que no tuviste
para hace destino a mi lado,
te muerdes con denuedo un labio,
la playera, un huevo, la moral y
masticas los infundíos que te inculcaron
los mayores de tu tribu y
que dicen que el amor jamás se da entre manzanas, y
me hablas, y
descubro que aun de ti estoy enfermo,
que aun me sé el acento del sisear de tu palabra, y
me siento en la banqueta para no caer mareado y
te recito sin dejarte hablar, dos años completos de palabras, y
al colgar vomito y
la mirada se me cristaliza, tiemblo,
quedo mudo, más que mudo hecho un pendejo;
ay Jesús, ¿qué querías decirme?
Gayo.24.12.10 en una tarde de 24 diciembre en la que ya he cortado el romero para el cordero, ya hay pan, sal y vino sobre la mesa como cada tarde por si alguien viene, ya pedí al Don que perdone los pecados que me cometieron y ya le pregunté de nuevo irreverente; ¿Porqué sólo esta noche?, ¿Qué acaso no nacen jesúses cada tarde, cada noche, todos los mañanas?
especulando sobre si aún recuerdas como yo
el acento de la voz que puse en prenda
de mi amor
en esa caracola rosa,
maldiciendo a la moral que te inculcaron
los arcaicos mercenarios de la voz del ultimo profeta y
que te hicieron hacerte ojo de hormiga,
borrarte de los mapas,
hacerte agua pasada,
maldiciendo las distancias y fronteras y
temblando de emoción al ver los rulos
de otra espalda en cualquier esquina confundiendo
mi deseo de tomarla con mis manos y
de nuevo verte en ella y no verte,
visitando las boticas mas ancianas
en busca de jarabes o remedios que me pierdan
con sopor de los vestigios de tu aliento.
Tanto y
tanto tiempo inaugurándote a diario un poema
de desprecio
sin poder pasar del primer verso en donde me desprecio
por querer prender los cirios y
al final de un rezo hacerte el duelo,
jurándome,
mintiéndome que de ti ya he sanado
aunque nunca olvidaré tu acento provinciano y,
entonces tú,
no sé porqué ni para qué,
te agarras del valor que no tuviste
para hace destino a mi lado,
te muerdes con denuedo un labio,
la playera, un huevo, la moral y
masticas los infundíos que te inculcaron
los mayores de tu tribu y
que dicen que el amor jamás se da entre manzanas, y
me hablas, y
descubro que aun de ti estoy enfermo,
que aun me sé el acento del sisear de tu palabra, y
me siento en la banqueta para no caer mareado y
te recito sin dejarte hablar, dos años completos de palabras, y
al colgar vomito y
la mirada se me cristaliza, tiemblo,
quedo mudo, más que mudo hecho un pendejo;
ay Jesús, ¿qué querías decirme?
Gayo.24.12.10 en una tarde de 24 diciembre en la que ya he cortado el romero para el cordero, ya hay pan, sal y vino sobre la mesa como cada tarde por si alguien viene, ya pedí al Don que perdone los pecados que me cometieron y ya le pregunté de nuevo irreverente; ¿Porqué sólo esta noche?, ¿Qué acaso no nacen jesúses cada tarde, cada noche, todos los mañanas?
Principiando
Hay veces que engancharte de la espalda
usando las interrogantes
cual si fueras res en el canal no es suficiente
para que la libido se quede lívido cual cirio fantasmal y
comience a olvidarme de tus fuegos de artificio.
Hay veces que no basta con abrirte en dos
con el filo de un paréntesis y
explicarme que la carne sólo es piel y músculo y
que sin alma como fue la tuya no merece
el insomnio por el día al soñar los sueños de a de veras.
Hay veces que no alcanza el ayuno de tu piel de miel
ni del jarabe de ese tu mirar tan dulce para aminorar
el empalago de mi boca ni el dolor de cada una de sus caries,
hay veces que el vomitar tu piel de leche con mis letras
no me calma,
no me dice nada,
no atenúa tu partida ni me llega la esperanzas
de que dos puntos suspensivos le precedan
como hormigas a tu acido silencio.
Hay veces que el había una vez del cuento
sabe sólo a que azul celeste es tan sólo cyan y blanco y
no el color del príncipe del viento, y
me sabe a farsa,
a mentira y como tal la miro y razono y
me siento a escribirte de una vez y
para siempre que hay veces que ya sé, caramelito,
cual es la formula remedio para encerrarte en el olvido.
Gayo. 22.12.10 en una tarde en que rumiar no es suficiente,
usando las interrogantes
cual si fueras res en el canal no es suficiente
para que la libido se quede lívido cual cirio fantasmal y
comience a olvidarme de tus fuegos de artificio.
Hay veces que no basta con abrirte en dos
con el filo de un paréntesis y
explicarme que la carne sólo es piel y músculo y
que sin alma como fue la tuya no merece
el insomnio por el día al soñar los sueños de a de veras.
Hay veces que no alcanza el ayuno de tu piel de miel
ni del jarabe de ese tu mirar tan dulce para aminorar
el empalago de mi boca ni el dolor de cada una de sus caries,
hay veces que el vomitar tu piel de leche con mis letras
no me calma,
no me dice nada,
no atenúa tu partida ni me llega la esperanzas
de que dos puntos suspensivos le precedan
como hormigas a tu acido silencio.
Hay veces que el había una vez del cuento
sabe sólo a que azul celeste es tan sólo cyan y blanco y
no el color del príncipe del viento, y
me sabe a farsa,
a mentira y como tal la miro y razono y
me siento a escribirte de una vez y
para siempre que hay veces que ya sé, caramelito,
cual es la formula remedio para encerrarte en el olvido.
Gayo. 22.12.10 en una tarde en que rumiar no es suficiente,
lunes, 20 de diciembre de 2010
Fantaseando
Todo era y fuimos fantasía cariño,
éramos las paginas de la mitad de un cuento de ilusiones,
cosas del lenguaje de la piel y
sus perversas sensaciones,
nada serio,
nada de mortal sentencia,
nada que infectara de verdad la verdad del para siempre.
Tal vez sólo sea el fantasma
del que hablas cuando sueñas en voz alta
aquella imagen fija
que tuviste al ver palidecer cual cirio blanco
al cielo raso mientras con mi piel cubría la tuya y
las blancas sábanas nos descubrían al ondear
como si del bao del bajel que fue ésa cama
fueran trapo la tarde en que los tres tres;
tu piel que era mía, la mía que fue tuya y
la piel sábana del lecho flotaban sin saber que afuera y
muy arriba,
la luna se sabía tanta luna,
engalanaba al cielo como tanta luna,
que de tanto que era y se sentía aprendimos de ella,
de la piel del tálamo y la nuestra,
que hay fantasías que por mucho son más verdaderas,
que la realidad, caricia mía, que la realidad completa.
Gayo.20.12.10 en una tarde tibia en que la piel se eriza y pide a gritos aquella piel que se sabía a tanto a almíbar, que sabía a tanta miel, que aun no termina por ser recuerdo, o sencillamente hiel.
éramos las paginas de la mitad de un cuento de ilusiones,
cosas del lenguaje de la piel y
sus perversas sensaciones,
nada serio,
nada de mortal sentencia,
nada que infectara de verdad la verdad del para siempre.
Tal vez sólo sea el fantasma
del que hablas cuando sueñas en voz alta
aquella imagen fija
que tuviste al ver palidecer cual cirio blanco
al cielo raso mientras con mi piel cubría la tuya y
las blancas sábanas nos descubrían al ondear
como si del bao del bajel que fue ésa cama
fueran trapo la tarde en que los tres tres;
tu piel que era mía, la mía que fue tuya y
la piel sábana del lecho flotaban sin saber que afuera y
muy arriba,
la luna se sabía tanta luna,
engalanaba al cielo como tanta luna,
que de tanto que era y se sentía aprendimos de ella,
de la piel del tálamo y la nuestra,
que hay fantasías que por mucho son más verdaderas,
que la realidad, caricia mía, que la realidad completa.
Gayo.20.12.10 en una tarde tibia en que la piel se eriza y pide a gritos aquella piel que se sabía a tanto a almíbar, que sabía a tanta miel, que aun no termina por ser recuerdo, o sencillamente hiel.
Relative ando
Esa tarde en el hostal de paso
que debió de ser de fijo hizo mucho frío,
era tanto que no cupo en mis angustias y
se me escapó del cuerpo a helar los rastros
de tu espalda cuando te marchaste,
¿hace cuantos versos que te fuiste?
¿hace cuantas pieles relativas han pasado
por tus manos recordándote la mía?
La tarde
en que la tarde fue de piel y no relatividad parte del tiempo
copuló con la esperanza, con la mía,
ah, bella tarde, y con tu; ya es tarde, te regalo los recuerdos
¿botaste mi moral junto a la ropa o la guardaste
en el cajón como te dije? ¡Dime donde!, tengo prisa, ya es tarde y
me regreso con mi tribu.
¿Sabes? aún te llevo en las cosas relativas a la mente,
sin embargo sé, que si el corazón entendiera de razones
hace muchos versos luz que ya serías culto anacrónico y pasado.
Gayo. 19.12.10 en una tarde en la que las palabras todas me saben a sus palabras cual la borra de carnada con la que pesqué como anzuelo, de la fosa, bella fosa que es su ombligo, su olvido.
que debió de ser de fijo hizo mucho frío,
era tanto que no cupo en mis angustias y
se me escapó del cuerpo a helar los rastros
de tu espalda cuando te marchaste,
¿hace cuantos versos que te fuiste?
¿hace cuantas pieles relativas han pasado
por tus manos recordándote la mía?
La tarde
en que la tarde fue de piel y no relatividad parte del tiempo
copuló con la esperanza, con la mía,
ah, bella tarde, y con tu; ya es tarde, te regalo los recuerdos
¿botaste mi moral junto a la ropa o la guardaste
en el cajón como te dije? ¡Dime donde!, tengo prisa, ya es tarde y
me regreso con mi tribu.
¿Sabes? aún te llevo en las cosas relativas a la mente,
sin embargo sé, que si el corazón entendiera de razones
hace muchos versos luz que ya serías culto anacrónico y pasado.
Gayo. 19.12.10 en una tarde en la que las palabras todas me saben a sus palabras cual la borra de carnada con la que pesqué como anzuelo, de la fosa, bella fosa que es su ombligo, su olvido.
jueves, 16 de diciembre de 2010
Re cuerdeando
Han pasado otros cuerpos por la habitación
de paso
donde el paso de otro tiempo al que no pertenecíamos
se ha quedado ciego,
se ha quedado mudo,
se ha quedado invalido de versos
al perderse entre los ruidos de otros verbos,
entre los esgrimas chatos de una sola espada,
en los recuerdos finos como aurora de tu espalda.
Se han posado otros seres en el tálamo
al que bendecimos al crucificarnos
con amor en paralelo,
con pasión de dos en uno,
con humedad que a ríos sobre la piel formaron
sólo sales,
un océano,
ríos de sueños.
Han dormido y no dormido en esa cama otros fríos
que se han muerto tiritando en la ducha sin mis brazos,
sin poesía del artesano de calor que fui contigo,
con la indiferencia del parpadear de la persiana
que se clausuró de luna llena y
de luciérnagas que iluminaron nuestros cielos cual luceros.
Han pasado otros cuerpos que no tiene nada que ver
con el recuerdo de tus pecas y lunares
ni de mí ni de mi absurda forma de adorarles,
cuerpos que no hicieron como yo,
por no saber como se hace de un cuerpo,
cartas, cartas de bóvedas astrales.
cuerpos que se desnudaron de la ropa, y no sé,
tal vez también como nosotros, de prejuicios y
y anacrónicas morales.
Se han cansado de esperarnos y
vendieron mi mejor recuerdo al mejor postor,
con todo y el escenario.
Gayo. 16.12.10 en una tarde recuerdeando un hostal de paso que debió de ser de fijo, pues cuando ahí morábamos, moraba con nosotros la luna, los luceros, millones de fuegos de artificio, y curiosamente triste en un rincón, la felicidad de paso.
de paso
donde el paso de otro tiempo al que no pertenecíamos
se ha quedado ciego,
se ha quedado mudo,
se ha quedado invalido de versos
al perderse entre los ruidos de otros verbos,
entre los esgrimas chatos de una sola espada,
en los recuerdos finos como aurora de tu espalda.
Se han posado otros seres en el tálamo
al que bendecimos al crucificarnos
con amor en paralelo,
con pasión de dos en uno,
con humedad que a ríos sobre la piel formaron
sólo sales,
un océano,
ríos de sueños.
Han dormido y no dormido en esa cama otros fríos
que se han muerto tiritando en la ducha sin mis brazos,
sin poesía del artesano de calor que fui contigo,
con la indiferencia del parpadear de la persiana
que se clausuró de luna llena y
de luciérnagas que iluminaron nuestros cielos cual luceros.
Han pasado otros cuerpos que no tiene nada que ver
con el recuerdo de tus pecas y lunares
ni de mí ni de mi absurda forma de adorarles,
cuerpos que no hicieron como yo,
por no saber como se hace de un cuerpo,
cartas, cartas de bóvedas astrales.
cuerpos que se desnudaron de la ropa, y no sé,
tal vez también como nosotros, de prejuicios y
y anacrónicas morales.
Se han cansado de esperarnos y
vendieron mi mejor recuerdo al mejor postor,
con todo y el escenario.
Gayo. 16.12.10 en una tarde recuerdeando un hostal de paso que debió de ser de fijo, pues cuando ahí morábamos, moraba con nosotros la luna, los luceros, millones de fuegos de artificio, y curiosamente triste en un rincón, la felicidad de paso.
Siempre ganas
Hay días en que sé que nada es cierto,
que no se puede,
que tal vez nunca se pudo y
vivo en un anticipo de recuerdos,
hay tardes que se llenan de tu piel y
de mis ganas de tenerte,
de toda mi imaginación volando en pleno y
de sentir a una cuarta de distancia
tus años de miel y leche
en mis dedos mi pecado de cordero,
tus axilas nidos de mis manos y
tu vientre en movimiento
sorteando gravedad sobre la sábana,
mis manos estirando las y griegas de tu cuerpo,
tocando tus rodillas castañuelas y
la almohada besándote los labios y
bebiendo tus gemidos,
la carne envuelta en carne cociéndose en sus jugos y
jugar sobre la plaza de tu espalda a
trenzar con tus cabellos la cuerda del cadalso y
declarar beligerancia y paz midiendo tu respiración
como entretiempo
hasta que la fuerza de mi cuerpo
obligue al armisticio de tu cuerpo.
Gayo. 14.12.10 en una tarde en que las ganas de ver ondear unas sábanas blancas sobre la cama son tantas como tantas blancas sábanas ondearon el día en que la luna se sabía de miel.
que no se puede,
que tal vez nunca se pudo y
vivo en un anticipo de recuerdos,
hay tardes que se llenan de tu piel y
de mis ganas de tenerte,
de toda mi imaginación volando en pleno y
de sentir a una cuarta de distancia
tus años de miel y leche
en mis dedos mi pecado de cordero,
tus axilas nidos de mis manos y
tu vientre en movimiento
sorteando gravedad sobre la sábana,
mis manos estirando las y griegas de tu cuerpo,
tocando tus rodillas castañuelas y
la almohada besándote los labios y
bebiendo tus gemidos,
la carne envuelta en carne cociéndose en sus jugos y
jugar sobre la plaza de tu espalda a
trenzar con tus cabellos la cuerda del cadalso y
declarar beligerancia y paz midiendo tu respiración
como entretiempo
hasta que la fuerza de mi cuerpo
obligue al armisticio de tu cuerpo.
Gayo. 14.12.10 en una tarde en que las ganas de ver ondear unas sábanas blancas sobre la cama son tantas como tantas blancas sábanas ondearon el día en que la luna se sabía de miel.
martes, 14 de diciembre de 2010
Tarde ando
La tarde llora, sufre,
se cubre los ojos cada noche al escuchar
gemir al cielo por su luna,
media luna,
sin su luna,
por la oscuridad que queda y
le provoca en la garganta espasmos y
dolores,
por la envidia y
los celos de luceros,
de perversos sueños,
de besos ligeros que se cuelgan de ilaciones,
de promesas,
de verbos y
pestañas en lo oscuro de los tendederos.
La tarde una tarde fue de carne y
al caer las noches de rodillas
probó sus novilunios,
sus plenilunios,
de sus lunas de miel,
de hiel,
de cera y de hielo.
La tarde ahora envidia colmillos,
garras,
uñas y
rasgarle piel y mugre al celaje.
La tarde añora su razón y
odia los crepúsculos,
extraña ser mañana,
extraña ser más tarde.
Gayo. en una tarde en la que todo se hace tarde con eterna parsimonia.
se cubre los ojos cada noche al escuchar
gemir al cielo por su luna,
media luna,
sin su luna,
por la oscuridad que queda y
le provoca en la garganta espasmos y
dolores,
por la envidia y
los celos de luceros,
de perversos sueños,
de besos ligeros que se cuelgan de ilaciones,
de promesas,
de verbos y
pestañas en lo oscuro de los tendederos.
La tarde una tarde fue de carne y
al caer las noches de rodillas
probó sus novilunios,
sus plenilunios,
de sus lunas de miel,
de hiel,
de cera y de hielo.
La tarde ahora envidia colmillos,
garras,
uñas y
rasgarle piel y mugre al celaje.
La tarde añora su razón y
odia los crepúsculos,
extraña ser mañana,
extraña ser más tarde.
Gayo. en una tarde en la que todo se hace tarde con eterna parsimonia.
sábado, 11 de diciembre de 2010
Adviento
Si por una vez en este adviento
cerráramos ferreterías y
carpinterías y
encerramos sólo unos días a los animales
para que abrevaran de la envidia y
respondan de sus culpas gritándole al cayado y
el milagro de los peces fuese un milagro diario o
tan común como el beber del vino que no hace milagros y
abriésemos los ojos y
mirásemos que a las manos le va mejor un apretón
que un estigma y
que al agua con vinagre fuese de uso corriente
para aprender a pasar lo acido tan bien como lo dulce y
el agua salada fuera la salmuera de la cena y
no cristales de los ojos que se enconan en el alma y
el sambenito dijera; aleluya ha bajado del palo horizontal
sin un rasguño en el costado y
camina sobre pasto y
ha recuperado del purpurado el verbo
que le ha sido secuestrado y
no le temen sus hermanos y
se ve tan joven, tan creyente de lo humano.
Si por una vez en este adviento
supiéramos que el viento es el motor de vida y
que sólo somos semilla de semilla iguales
unos que los otros y
el polvo no nos diera miedo y
previniéramos en el cajón nuestra mortaja y
al cerrar la caja de carton y
fuese un listón y
no unos clavos la que la cerraran,
quizá entonces nos miráramos para la tierra,
tranquilos,
plenos, tal como regalo.
Gayo. 08.12.10 amen.
cerráramos ferreterías y
carpinterías y
encerramos sólo unos días a los animales
para que abrevaran de la envidia y
respondan de sus culpas gritándole al cayado y
el milagro de los peces fuese un milagro diario o
tan común como el beber del vino que no hace milagros y
abriésemos los ojos y
mirásemos que a las manos le va mejor un apretón
que un estigma y
que al agua con vinagre fuese de uso corriente
para aprender a pasar lo acido tan bien como lo dulce y
el agua salada fuera la salmuera de la cena y
no cristales de los ojos que se enconan en el alma y
el sambenito dijera; aleluya ha bajado del palo horizontal
sin un rasguño en el costado y
camina sobre pasto y
ha recuperado del purpurado el verbo
que le ha sido secuestrado y
no le temen sus hermanos y
se ve tan joven, tan creyente de lo humano.
Si por una vez en este adviento
supiéramos que el viento es el motor de vida y
que sólo somos semilla de semilla iguales
unos que los otros y
el polvo no nos diera miedo y
previniéramos en el cajón nuestra mortaja y
al cerrar la caja de carton y
fuese un listón y
no unos clavos la que la cerraran,
quizá entonces nos miráramos para la tierra,
tranquilos,
plenos, tal como regalo.
Gayo. 08.12.10 amen.
Es que…
No es lo mismo aunque lo sea, el cielo negro de obsidiana
con sus brillos de luceros o los luceros dando pena
recogiéndose los hombros como lágrimas en gotas
que un cielo oscuro transparente y
sin nubes en donde se muestran como siempre las estrellas.
No es lo mismo las gotas de la mar de mis angustias
escurriéndole a mi vida, o tus labios de navaja
brillando en mi memoria confundida, que el llanto llano y
seco que escurre en las mejillas cuando recuerdo
tu sonrisa curva como garra, como garfio, como amarras,
como carnada para cada sueño vivo.
No es lo mismo la poesía o la vida misma sin la misma, ni
los suspiros que al fin y al cabo sólo son de aire, ni
la vida tú conmigo, que tú allá con mi vida en tu ombligo,
que ser yo ahora pan antiguo en el diario de tu mesa,
que de nuevo ser sólo, solo harina.
Gayo . .10.12.10 en una tarde tan fría que se le mira el rostro blanco como harina, amasándome un futuro con olor a pan y buenos días.
con sus brillos de luceros o los luceros dando pena
recogiéndose los hombros como lágrimas en gotas
que un cielo oscuro transparente y
sin nubes en donde se muestran como siempre las estrellas.
No es lo mismo las gotas de la mar de mis angustias
escurriéndole a mi vida, o tus labios de navaja
brillando en mi memoria confundida, que el llanto llano y
seco que escurre en las mejillas cuando recuerdo
tu sonrisa curva como garra, como garfio, como amarras,
como carnada para cada sueño vivo.
No es lo mismo la poesía o la vida misma sin la misma, ni
los suspiros que al fin y al cabo sólo son de aire, ni
la vida tú conmigo, que tú allá con mi vida en tu ombligo,
que ser yo ahora pan antiguo en el diario de tu mesa,
que de nuevo ser sólo, solo harina.
Gayo . .10.12.10 en una tarde tan fría que se le mira el rostro blanco como harina, amasándome un futuro con olor a pan y buenos días.
miércoles, 8 de diciembre de 2010
Interrogantes
¿Qué de malo hay en el regarle a tus espaldas
los surcos y laderas a tu pecho y
esperar con ello que te surja otro rincón,
humo en las axilas, una escalera más para mis dedos,
un nuevo pasillo, otra encrucijada
que me sepa a atajo a tu alma?
¿Qué de malo hay en la humedad
que dejas con tu vaho en mi bao
serpiente absuelta de nuez y de manzana?
¿Qué tan malo puede ser el entregar el ser
bajo la complicidad del guiño de persianas y
que sea la muda luna quien le ponga color a tu zalea
mientras los nervios nos estallan entre fuegos de artificio?
¿Qué de malo hay que a tus espaldas le mienta
a la verdad diciendo que por ti y en ti no sienta nada?
Gayo. 08.12.10 en una tarde pensando como pagaré el teléfono y qué haré con las cuentas por saladar que se quedaron en la mente como mugre entre las uñas…
los surcos y laderas a tu pecho y
esperar con ello que te surja otro rincón,
humo en las axilas, una escalera más para mis dedos,
un nuevo pasillo, otra encrucijada
que me sepa a atajo a tu alma?
¿Qué de malo hay en la humedad
que dejas con tu vaho en mi bao
serpiente absuelta de nuez y de manzana?
¿Qué tan malo puede ser el entregar el ser
bajo la complicidad del guiño de persianas y
que sea la muda luna quien le ponga color a tu zalea
mientras los nervios nos estallan entre fuegos de artificio?
¿Qué de malo hay que a tus espaldas le mienta
a la verdad diciendo que por ti y en ti no sienta nada?
Gayo. 08.12.10 en una tarde pensando como pagaré el teléfono y qué haré con las cuentas por saladar que se quedaron en la mente como mugre entre las uñas…
lunes, 6 de diciembre de 2010
Pensando
Príncipe de azul de cuentos para niños
corazón papel cuché con ilustraciones de fantasmas,
para morir de ti me sobra vida,
he de saltar la verja a mirar los otros prados y
a saldar las cuentas olvidando las sales
con las que endulzaste el te y el pan de caja.
Bajé cuando subía la marea y me ahogué entre las hieles,
fui al bautismo a tu cuesta arriba creyendo
que tu ombligo era el atajo a tus labios
y tus labios al sendero de tu alma.
Ahora que lo pienso en seco y que la humedad
es costra blanca en la cremallera y
que el uno y uno sumó uno y no futuro, y
que por las noches tu piel de humo
hace goteras en el cielo raso junto a su ombligo la bombilla,
sé que no debí quererte más que en ese instante y
no más en los mañanas que me quedo en la cama
más de lo que debo, más de lo que pago,
sé que no debí entender tu mirada verde acertijo
y si dejarle a tu paso hacer la broma del agua entre las manos.
Gayo.06.12.10 acá en una tarde pilateandome las manos hasta que queden limpias de piel y huellas de almas chocarreras, y amandote Jesús, amandote
corazón papel cuché con ilustraciones de fantasmas,
para morir de ti me sobra vida,
he de saltar la verja a mirar los otros prados y
a saldar las cuentas olvidando las sales
con las que endulzaste el te y el pan de caja.
Bajé cuando subía la marea y me ahogué entre las hieles,
fui al bautismo a tu cuesta arriba creyendo
que tu ombligo era el atajo a tus labios
y tus labios al sendero de tu alma.
Ahora que lo pienso en seco y que la humedad
es costra blanca en la cremallera y
que el uno y uno sumó uno y no futuro, y
que por las noches tu piel de humo
hace goteras en el cielo raso junto a su ombligo la bombilla,
sé que no debí quererte más que en ese instante y
no más en los mañanas que me quedo en la cama
más de lo que debo, más de lo que pago,
sé que no debí entender tu mirada verde acertijo
y si dejarle a tu paso hacer la broma del agua entre las manos.
Gayo.06.12.10 acá en una tarde pilateandome las manos hasta que queden limpias de piel y huellas de almas chocarreras, y amandote Jesús, amandote
domingo, 5 de diciembre de 2010
Vícti meando me
Fui la víctima de atar en tu pasado,
el beneficiario de quedarme
con lo que se siente darte un beso y
quedar sobreviviente casi vivo
casi muerto,
completo el heredero de lo que quedó
pendiente entre los sueños de soñarse y
los sueños de a de veras,
el guardián de la puerta en la estación
donde se aparea la obsesión con la esperanza.
Fui el loco de atar que ahora que ha madurado
es el loco de la inmadurez de haberte amado.
Soy el tipo que sobre otras pieles extraña
las distancias contadas con la cuartas de las manos que,
aunque al terminar la auscultación en braile aplauden,
no cuentan con exactitud las caricias que dejé
en tu espinazo mi astracán cordero céfiro de mis suspiros.
Soy el sacrificio en tu pasado que no entiende
lo extraño de extrañarte en el presente y a futuro,
el loco que sanó al entenderte las razones,
pero que aún no cura del todo de la insensatez
de la verdad de tus pasiones.
Gayo. 05.12.10 en una tarde loca, según sus razones, en la que asfixia con el calor del asfalto y donde hiela la razón debajo de las sombras.
el beneficiario de quedarme
con lo que se siente darte un beso y
quedar sobreviviente casi vivo
casi muerto,
completo el heredero de lo que quedó
pendiente entre los sueños de soñarse y
los sueños de a de veras,
el guardián de la puerta en la estación
donde se aparea la obsesión con la esperanza.
Fui el loco de atar que ahora que ha madurado
es el loco de la inmadurez de haberte amado.
Soy el tipo que sobre otras pieles extraña
las distancias contadas con la cuartas de las manos que,
aunque al terminar la auscultación en braile aplauden,
no cuentan con exactitud las caricias que dejé
en tu espinazo mi astracán cordero céfiro de mis suspiros.
Soy el sacrificio en tu pasado que no entiende
lo extraño de extrañarte en el presente y a futuro,
el loco que sanó al entenderte las razones,
pero que aún no cura del todo de la insensatez
de la verdad de tus pasiones.
Gayo. 05.12.10 en una tarde loca, según sus razones, en la que asfixia con el calor del asfalto y donde hiela la razón debajo de las sombras.
sábado, 4 de diciembre de 2010
Merengue ando
No lamento el haber escrito
en tu espalda ese verso que se escribió
con tinta blanca a pesar de la complejidad
que había en las vértebras
de tu columna salpicones de merengue,
de los abismos de mi mente que se extraviaban
con mi vista navegando por los rulos de tu nuca
entre tu sima y el nadir de mis pasiones,
olfateando tu cuello que se derramaba
de bendita sal en forma de gotitas de sudores.
De ello no lamento más que los lamentos
-y sólo por broma-
de mi boca al sentir tus labios de carnada
sucumbiendo en el anzuelo garfio de mi carne,
lamento no haber sido una fiera como fiera era tu mirada
que después de desnudar mis carnes
no subía o bajaba del meridiano debajo de mi ombligo,
lamento, príncipe de mi ego,
no haberlo copiado entre mis piernas
para leerlo y releerlo y
saborear y
saborearte el recuerdo piel cordero.
Sé que no sabes de lo que hablo,
pues tu espalda está vetada a tu mirada
como están vetadas las caricias de mis dedos
con la salvajada que impusiste con la infeliz distancia,
pero mira,
hoy me siento digno y
quiero que regrese a mi feudo ese verso,
hagamos una cita y
si leo que lo escrito ya se encuentra como escombro,
lo escribo de nuevo, o dime caramelo;
¿Crees qué tu piel color venera peregrina no soporte más mis tintas?
Gayo. 3.12.10 en una caída de noche con todo su estruendo, tapándome los ojos para no escuchar al cielo gemir por su falta de luna, para no verlo negro, solo, oscuro sin un lucero que le comprenda.
en tu espalda ese verso que se escribió
con tinta blanca a pesar de la complejidad
que había en las vértebras
de tu columna salpicones de merengue,
de los abismos de mi mente que se extraviaban
con mi vista navegando por los rulos de tu nuca
entre tu sima y el nadir de mis pasiones,
olfateando tu cuello que se derramaba
de bendita sal en forma de gotitas de sudores.
De ello no lamento más que los lamentos
-y sólo por broma-
de mi boca al sentir tus labios de carnada
sucumbiendo en el anzuelo garfio de mi carne,
lamento no haber sido una fiera como fiera era tu mirada
que después de desnudar mis carnes
no subía o bajaba del meridiano debajo de mi ombligo,
lamento, príncipe de mi ego,
no haberlo copiado entre mis piernas
para leerlo y releerlo y
saborear y
saborearte el recuerdo piel cordero.
Sé que no sabes de lo que hablo,
pues tu espalda está vetada a tu mirada
como están vetadas las caricias de mis dedos
con la salvajada que impusiste con la infeliz distancia,
pero mira,
hoy me siento digno y
quiero que regrese a mi feudo ese verso,
hagamos una cita y
si leo que lo escrito ya se encuentra como escombro,
lo escribo de nuevo, o dime caramelo;
¿Crees qué tu piel color venera peregrina no soporte más mis tintas?
Gayo. 3.12.10 en una caída de noche con todo su estruendo, tapándome los ojos para no escuchar al cielo gemir por su falta de luna, para no verlo negro, solo, oscuro sin un lucero que le comprenda.
Pasiviando
Cuanto dolo vive en el morirme
a rabiar en la pasividad de tus piernitas
de senderos cuando al pedido de mis manos
se bifurcan y
sus entre veras acarician mis mejillas
cuando voy de misionero a
rendirte pleitesía en la ermita de tu alma.
Que placer cuando haces gala de tu pecho como fuelle
cerca de mi frente, valle de volcanes fracasados…
que serenidad,
cuanto piélago en calma cuando te conviertes
en la sal y aguas de mis peces,
cuanta paz de campo beato piel de mis demonios
cuando sin chistar te sacrificas por placer
ante los designios de mis escandalosos desenfrenos,
cuan pasivo es tu cuerpo con el mío cuando adivinas
con vientos y mareas de tormenta
que esta noche aquí en el lecho quiero ser tu emperador,
sólo tu dueño en tu mente y
no de tus feroces convulsiones emulo de Eros.
Cuánto dolo hay en mi querer de ti respuestas
de cerril actividad con cada hueso,
en los milagros de tus labios,
en la contrición de tus deseos y
en la contracción de cada músculo.
Pero en tu voluntad pasividad completa,
majestad , claro, sólo con tu venia …
Gayo. 04.12.10 en una tarde sabineándome la vida de nuevo y haciendo de una vez barquitos de papel para la temporada de lluvias….
a rabiar en la pasividad de tus piernitas
de senderos cuando al pedido de mis manos
se bifurcan y
sus entre veras acarician mis mejillas
cuando voy de misionero a
rendirte pleitesía en la ermita de tu alma.
Que placer cuando haces gala de tu pecho como fuelle
cerca de mi frente, valle de volcanes fracasados…
que serenidad,
cuanto piélago en calma cuando te conviertes
en la sal y aguas de mis peces,
cuanta paz de campo beato piel de mis demonios
cuando sin chistar te sacrificas por placer
ante los designios de mis escandalosos desenfrenos,
cuan pasivo es tu cuerpo con el mío cuando adivinas
con vientos y mareas de tormenta
que esta noche aquí en el lecho quiero ser tu emperador,
sólo tu dueño en tu mente y
no de tus feroces convulsiones emulo de Eros.
Cuánto dolo hay en mi querer de ti respuestas
de cerril actividad con cada hueso,
en los milagros de tus labios,
en la contrición de tus deseos y
en la contracción de cada músculo.
Pero en tu voluntad pasividad completa,
majestad , claro, sólo con tu venia …
Gayo. 04.12.10 en una tarde sabineándome la vida de nuevo y haciendo de una vez barquitos de papel para la temporada de lluvias….
viernes, 3 de diciembre de 2010
Con jurando
si la vida se sostiene por instantes y
un instante es el momento de existir,
si tu vida es otro instante,
no comprendo; tantos siglos, tantos mundos,
tanto espacio… y coincidir
Silvio Rodríguez
Así como los estigmas de tus manos
alejaron bien
en nuestro querido tiempo las ganas
de otras manos,
las ganas de curar mi cicatriz
con otros dedos,
el placer de perfumar mi aliento
con la rosa de otros vientos y
la intrepidez de querer explorar
rincones olvidados
en los sures o los nortes de otros cuerpos,
también,
el bautismo de tus sales en mi pecho
ha construido maravillas con el tiempo y el olvido,
la mesa, por lo menos, terrón de plenilunio
se conforma ya de tu siniestra ausencia y
en la ante cama el caos y
el desorden del flagelo que le infringíamos
al piso con tu ropa y con la mía
es histeria añeja,
es antigua historia,
acaso reflexión moderna,
pero la fotografía, caramelo,
esa con nuestras horizontales y desnudas risas,
hoy conjura atesorada debajo
de la almohada
cualquier intento de soñar con buenos sueños.
Gayo. 3.12.10 en una tarde dándole gracias a Dios de haber coincidido contigo Jesús
un instante es el momento de existir,
si tu vida es otro instante,
no comprendo; tantos siglos, tantos mundos,
tanto espacio… y coincidir
Silvio Rodríguez
Así como los estigmas de tus manos
alejaron bien
en nuestro querido tiempo las ganas
de otras manos,
las ganas de curar mi cicatriz
con otros dedos,
el placer de perfumar mi aliento
con la rosa de otros vientos y
la intrepidez de querer explorar
rincones olvidados
en los sures o los nortes de otros cuerpos,
también,
el bautismo de tus sales en mi pecho
ha construido maravillas con el tiempo y el olvido,
la mesa, por lo menos, terrón de plenilunio
se conforma ya de tu siniestra ausencia y
en la ante cama el caos y
el desorden del flagelo que le infringíamos
al piso con tu ropa y con la mía
es histeria añeja,
es antigua historia,
acaso reflexión moderna,
pero la fotografía, caramelo,
esa con nuestras horizontales y desnudas risas,
hoy conjura atesorada debajo
de la almohada
cualquier intento de soñar con buenos sueños.
Gayo. 3.12.10 en una tarde dándole gracias a Dios de haber coincidido contigo Jesús
jueves, 2 de diciembre de 2010
Hablando en serio
Cómo quieres que te diga que te amo
si al mirarte sé qué lo qué diga
romperá la magia del bello silencio
que hay en el mirarme en tus pupilas,
cómo quieres qué te diga algo
si al andar a tu costado
pierdo el habla al mirar la luz de tu palabra
cuando sale de tus labios y
mi lengua sabe a cristales rotos
que podrían formar espejos y
el intento de decirte todo quedaría en la redundancia
que existe en silencio de no saber decirte nada,
qué te digo si al saber que estoy contigo
me haces tanta falta que me falta la palabra
para agradecerle al silencio que no escuches el crujir
de éste mi glande que también te ama.
Creí qué escuchabas los brincos de mi pecho y
que con eso era bastante,
torpe soy amor de la palabra,
torpe soy de los acentos y
de los puntos y las comas,
pero, mira, hablo en serio,
dime; ¿cómo quieres que te diga que te amo?
Gayo. 2.12.10 en una tarde como la de ayer y las de siempre; extrañándote Jesús
si al mirarte sé qué lo qué diga
romperá la magia del bello silencio
que hay en el mirarme en tus pupilas,
cómo quieres qué te diga algo
si al andar a tu costado
pierdo el habla al mirar la luz de tu palabra
cuando sale de tus labios y
mi lengua sabe a cristales rotos
que podrían formar espejos y
el intento de decirte todo quedaría en la redundancia
que existe en silencio de no saber decirte nada,
qué te digo si al saber que estoy contigo
me haces tanta falta que me falta la palabra
para agradecerle al silencio que no escuches el crujir
de éste mi glande que también te ama.
Creí qué escuchabas los brincos de mi pecho y
que con eso era bastante,
torpe soy amor de la palabra,
torpe soy de los acentos y
de los puntos y las comas,
pero, mira, hablo en serio,
dime; ¿cómo quieres que te diga que te amo?
Gayo. 2.12.10 en una tarde como la de ayer y las de siempre; extrañándote Jesús
Circuleando
Ahora que no estas conmigo
no puedo dejar de pensar
lo que es de ti cuando mis manos,
mis ganas y
mi alma se atoran con el tiempo de ocio
que antes era en tu empeño, y
te hablaba, y
te miraba, y
te tenía, y
te adoraba y
solo pensaba en ti, y sólo pensaba en ti.
Ahora, no lo digo a nadie más que al que me lee,
creo que soy el profesional de un circulo pendejo,
pues siendo objetivo,
estando tú en mí, pensaba en ti, y
estando tú en la punta del carajo sigo sin remedio,
pensando en ti.
Acaso tú me piensas o se te abre alguna impronta o
me miras como yo creo mirarte
en la espalda de un fulano extraño
que usa tu misma popular fragancia cuando pasa a mi lado, o
das vuelta a tu cabeza como yo lo hago con la mía
cuando al sonar una lejana nota,
un silbido,
una mentada en santa madre,
me recuerda el día que con tu mirar en mi mirada
le doraste la mirada al sol con tus destellos.
¿Qué estarás haciendo allá debajo de las nubes,
aún serán las de mi humo donde se cobijan
los cielos de tus sueños?
¿Ya te habrás dejado preso por el alfa o el omega
de aquella jauría en celo que celaba mi cabeza
cuando tu tiempo era mi tiempo y
los pequeños intermedios nos sabían a viceversa?
¿Ya te habrá visto como yo, otra victima atar
los cordeles de los tenis tres minutos antes de pararte,
salir y
cerrar la puerta tras tu espalda dejando
atras el alma del que queda arrumbado en la cama?.
Carambas, soy profesional sin duda
del circulo perfecto,
pues no dejo de pensar en ti, y
carajos, tampoco, como cuando estabas,
no puedo pensar en mi.
Gayo. 3.12.10 en una tarde hermosa, después de una hora a solas con el psicólogo, descubriendo que tú sólo eras obsesión, y yo sólo un obseso.
no puedo dejar de pensar
lo que es de ti cuando mis manos,
mis ganas y
mi alma se atoran con el tiempo de ocio
que antes era en tu empeño, y
te hablaba, y
te miraba, y
te tenía, y
te adoraba y
solo pensaba en ti, y sólo pensaba en ti.
Ahora, no lo digo a nadie más que al que me lee,
creo que soy el profesional de un circulo pendejo,
pues siendo objetivo,
estando tú en mí, pensaba en ti, y
estando tú en la punta del carajo sigo sin remedio,
pensando en ti.
Acaso tú me piensas o se te abre alguna impronta o
me miras como yo creo mirarte
en la espalda de un fulano extraño
que usa tu misma popular fragancia cuando pasa a mi lado, o
das vuelta a tu cabeza como yo lo hago con la mía
cuando al sonar una lejana nota,
un silbido,
una mentada en santa madre,
me recuerda el día que con tu mirar en mi mirada
le doraste la mirada al sol con tus destellos.
¿Qué estarás haciendo allá debajo de las nubes,
aún serán las de mi humo donde se cobijan
los cielos de tus sueños?
¿Ya te habrás dejado preso por el alfa o el omega
de aquella jauría en celo que celaba mi cabeza
cuando tu tiempo era mi tiempo y
los pequeños intermedios nos sabían a viceversa?
¿Ya te habrá visto como yo, otra victima atar
los cordeles de los tenis tres minutos antes de pararte,
salir y
cerrar la puerta tras tu espalda dejando
atras el alma del que queda arrumbado en la cama?.
Carambas, soy profesional sin duda
del circulo perfecto,
pues no dejo de pensar en ti, y
carajos, tampoco, como cuando estabas,
no puedo pensar en mi.
Gayo. 3.12.10 en una tarde hermosa, después de una hora a solas con el psicólogo, descubriendo que tú sólo eras obsesión, y yo sólo un obseso.
Luz y Fer
Vamos a prenderle fuego
a las garitas y
a meter en un sobre amarillo las distancias,
hagamos puerto en tu espalda libre de frontera y
dejemos que sobre tus bellas blancas nalgas
surque la poesía,
yo la escribo terrón de luna caramelo,
tú le pones con tus faltas de geografía
los acentos;
unos que miren hacia el norte y
que bésén,
otros que cierren sus ójós de perversos jueces, y
algunos otros que se aniden
en los sures de rincones casi descubiertos.
Vamos caramelo a prender cabello y vello
con las manos de gusanos,
con lombrices que repten y
humedezcan,
que se aviven y
penetren por la dermis hasta que de médula se atasquen,
vamos, anda, anímate,
toquemos pezones y
tambores,
dianas con las puntas de saetas,
escribámonos en las piernas
la señal de la serpiente y
junto al corazón un manzana,
prendamos fuego a las fronteras,
¡fuego a las gargantas! y
timbremos el sobre amarillo
en dirección a la chingada, y, después despacio,
preñemos a la Luz para que tenga un hijo
al que el agua lo bautice como Fer,
total, lo escrito, son sólo cuentos de moral,
atrapados entre las fronteras
Gayo. 01.12.10 en una tarde no muy bella, por fin entendiendo la recomendación de mi psicólogo de ir a ver a su psiquiatra, iré, total.
en una tarde cualquierando los recuerdos, sin café, pero con encendedor y entre mis dedos un rubio de tripas como aserrín. Esperando la salida de la madre luna a la que el señor, por móndriga, le ha borrado un cachetito.
a las garitas y
a meter en un sobre amarillo las distancias,
hagamos puerto en tu espalda libre de frontera y
dejemos que sobre tus bellas blancas nalgas
surque la poesía,
yo la escribo terrón de luna caramelo,
tú le pones con tus faltas de geografía
los acentos;
unos que miren hacia el norte y
que bésén,
otros que cierren sus ójós de perversos jueces, y
algunos otros que se aniden
en los sures de rincones casi descubiertos.
Vamos caramelo a prender cabello y vello
con las manos de gusanos,
con lombrices que repten y
humedezcan,
que se aviven y
penetren por la dermis hasta que de médula se atasquen,
vamos, anda, anímate,
toquemos pezones y
tambores,
dianas con las puntas de saetas,
escribámonos en las piernas
la señal de la serpiente y
junto al corazón un manzana,
prendamos fuego a las fronteras,
¡fuego a las gargantas! y
timbremos el sobre amarillo
en dirección a la chingada, y, después despacio,
preñemos a la Luz para que tenga un hijo
al que el agua lo bautice como Fer,
total, lo escrito, son sólo cuentos de moral,
atrapados entre las fronteras
Gayo. 01.12.10 en una tarde no muy bella, por fin entendiendo la recomendación de mi psicólogo de ir a ver a su psiquiatra, iré, total.
en una tarde cualquierando los recuerdos, sin café, pero con encendedor y entre mis dedos un rubio de tripas como aserrín. Esperando la salida de la madre luna a la que el señor, por móndriga, le ha borrado un cachetito.
Gorroneando
Me gusta el canto, gorrión de bellas alas,
del timbre de tu puerta que
incomoda las altas entrañas de mi pecho.
Me gusta el agudo dolorcito
de la incertidumbre de que no te encuentres,
pues placer que se posterga,
más placer entrega cuando te me entregas.
Me gusta el aleteo alas de ángel,
del gorrión que eres cuando cantas,
que tu canto es dolorcito fino que se queda
retumbando entre mis sienes, cuando
cuerdo no te encuentras, ahí revolando,
entre mi pecho y mis cariños.
Me gustas tú porque incomodas dulce mi existencia,
me gusta tu aleteo lindo de inocencia y
la mayúscula experiencia que ya tienes
de arañar volando, los fondos de mi pecho,
caramelo, gorrión de alas de ángel,
Gayo. 1.12.10 en una tarde, no muy bella, meditando y sobre todo tratando de entender en el porqué mi psicólogo me recomendó a su psiquiatra.
del timbre de tu puerta que
incomoda las altas entrañas de mi pecho.
Me gusta el agudo dolorcito
de la incertidumbre de que no te encuentres,
pues placer que se posterga,
más placer entrega cuando te me entregas.
Me gusta el aleteo alas de ángel,
del gorrión que eres cuando cantas,
que tu canto es dolorcito fino que se queda
retumbando entre mis sienes, cuando
cuerdo no te encuentras, ahí revolando,
entre mi pecho y mis cariños.
Me gustas tú porque incomodas dulce mi existencia,
me gusta tu aleteo lindo de inocencia y
la mayúscula experiencia que ya tienes
de arañar volando, los fondos de mi pecho,
caramelo, gorrión de alas de ángel,
Gayo. 1.12.10 en una tarde, no muy bella, meditando y sobre todo tratando de entender en el porqué mi psicólogo me recomendó a su psiquiatra.
Ojaleando
Hay veces que no basta hacerse el fuerte
con el pretexto del nudo en la garganta y
la oración por lo bajito al alto cielo.
No, no me basta con escribirte a veces y
tratar de terminar el duelo con un gracias hasta pronto y
después quemar lo escrito, y
mirar al cielo y
tragar candela o masa o mierda y
llenar con ello el pecho abierto de los sacrificios.
Hay veces que basta con esas metáforas
que hablan de partir en dos el corazón y
querer hacerlo real en un descaro de a de veras y
sentir la punta del puñal en carne viva y
sentir la sangre, y
sentir que muero sin reservas, y
sentir lo imposible, que seas tú por mi quien casi muera, y
después casi cobarde pedir que se haga realidad
un ojalá con una mano casi con tus dedos,
con unos ojos que me miren casi verdes como tu mirada,
con unas piernas tuyas-mías de y griega casi abajo de mi ombligo,
con una piel de astracán tuya casi mi cordero en mis manos,
en mi caza en mi puerta presa mía,
en mi casa templo para orarte tiempo para orates
de un casi viento que te traiga a mis brazos ojalá en un descuido casi tuyo,
en un casi tú a veces aunque ya no sea lo mismo.
Hay veces que hacerse el fuerte sólo es muestra
del desorden que se tiene, del despojo que dejaste,
del casi creer en los pecados de nuez o de manzana, y
del sentir que a solas nada llena, nada basta.
Gayo. acá nada mas viendo que cuando se ojaléa, la realidad es más ladrona, pinche perra.
con el pretexto del nudo en la garganta y
la oración por lo bajito al alto cielo.
No, no me basta con escribirte a veces y
tratar de terminar el duelo con un gracias hasta pronto y
después quemar lo escrito, y
mirar al cielo y
tragar candela o masa o mierda y
llenar con ello el pecho abierto de los sacrificios.
Hay veces que basta con esas metáforas
que hablan de partir en dos el corazón y
querer hacerlo real en un descaro de a de veras y
sentir la punta del puñal en carne viva y
sentir la sangre, y
sentir que muero sin reservas, y
sentir lo imposible, que seas tú por mi quien casi muera, y
después casi cobarde pedir que se haga realidad
un ojalá con una mano casi con tus dedos,
con unos ojos que me miren casi verdes como tu mirada,
con unas piernas tuyas-mías de y griega casi abajo de mi ombligo,
con una piel de astracán tuya casi mi cordero en mis manos,
en mi caza en mi puerta presa mía,
en mi casa templo para orarte tiempo para orates
de un casi viento que te traiga a mis brazos ojalá en un descuido casi tuyo,
en un casi tú a veces aunque ya no sea lo mismo.
Hay veces que hacerse el fuerte sólo es muestra
del desorden que se tiene, del despojo que dejaste,
del casi creer en los pecados de nuez o de manzana, y
del sentir que a solas nada llena, nada basta.
Gayo. acá nada mas viendo que cuando se ojaléa, la realidad es más ladrona, pinche perra.
1 de diciembre…
La muerte de cualquier hombre me disminuye porque estoy ligado a la humanidad; por consiguiente nunca hagas preguntar por quién doblan las campanas: doblan por ti. John Donne,
Cómo quisiera decirte que por ti por fin se asfaltan las aceras,
que a cada farol le han puesto su pantalla,
que se adoctrina con suma tolerancia e
inteligencia en las escuelas,
que se mira bien que el padre de la casa o
del convento le regale protección a quien lo pide,
a quien lo busca,
a quien por inexperiencia está completamente expuesto.
Pero todo sigue igual,
las noches caen con su mismo estruendo a sus mismas horas,
con su misma luna,
con cada uno de sus bellos luceros,
con el cirio encendido a tu memoria
el día en que cada mes recuerda tu memoria.
Cómo quisiera poder comerme los ojos y
el corazón y terminar con ello de una vez por todas
esto de mirarte inocente,
de dejar de ver que te contaminaste
porque ibas con tus ojos encantados de buscar el sexo,
de buscar pasiones,
de buscar en la cara del azar el reto,
de jugarle al vivo a la estadística del muerto,
salud por medio de una inyección de vida o
vida en una transfusión de semen.
Cómo me gustaría decirte que el día aquel
que me guiñaste el ojo dejé pasar de largo
el rato de placer que me ofrecías porque
sólo había amor, pero no suficientes garantías,
que el uno de diciembre se escribirán poema
sin hablar de intolerancia ni de muerte,
festejando esperanzas con el corazón
abierto aunque le entre frío.
Cómo quisiera decirte que encontraron
la vacuna en contra de las caries y
la del cáncer y
la de la maldita enfermedad que atenta
en contra de algunos desenlaces de la calentura,
de la pasión,
del desenfreno y
hasta del amor entre célibe y virgen.
Pero todo sigue como sigue;
a tus calles les han hecho cirugía y
les cubren sus postes de besarse en clandestino o con permiso
con pósters de publicidad del un día más de no hacer lo suficiente,
los cubren con esparadrapos, pues la pena es harta
pero ya lo sabes, el cinismo es lo que gana y pregonan
que medios para maquillar sus cifras si existen,
que cifras para minimizar el daño es lo que abunda,
que se marcha bien en los laboratorios en contra de la gripe,
que lo creas o no, la batalla en contra de una influenza inventada
se ganó porque los gerentes de la tierra
nuevamente se empolvaron bien las manos
¿con qué se lava la mentira, con que se traga el engaño?
Cómo quisiera decirte que te extraño
aunque nunca haya tenido el gusto de estrechar tu mano, y
que se está aprendiendo a no tirar la piedra o
por lo menos a no ocultar la mano,
decirte que no del corazón de todos has sido dado de baja,
que no eres simple estadista,
que sólo fuiste una victima y que por ti,
por él,
por mi, y
por ellos que dicen que jamás tuvieron un desliz,
también doblan las campanas.
Gayo. 30.11.10 en una tarde sin mucho que decir, viendo que el uno de diciembre es el día internacional en contra del sida, enfermedad que atenta directamente a la intimidad del ser, sea lo que sea que haya hecho.
Cómo quisiera decirte que por ti por fin se asfaltan las aceras,
que a cada farol le han puesto su pantalla,
que se adoctrina con suma tolerancia e
inteligencia en las escuelas,
que se mira bien que el padre de la casa o
del convento le regale protección a quien lo pide,
a quien lo busca,
a quien por inexperiencia está completamente expuesto.
Pero todo sigue igual,
las noches caen con su mismo estruendo a sus mismas horas,
con su misma luna,
con cada uno de sus bellos luceros,
con el cirio encendido a tu memoria
el día en que cada mes recuerda tu memoria.
Cómo quisiera poder comerme los ojos y
el corazón y terminar con ello de una vez por todas
esto de mirarte inocente,
de dejar de ver que te contaminaste
porque ibas con tus ojos encantados de buscar el sexo,
de buscar pasiones,
de buscar en la cara del azar el reto,
de jugarle al vivo a la estadística del muerto,
salud por medio de una inyección de vida o
vida en una transfusión de semen.
Cómo me gustaría decirte que el día aquel
que me guiñaste el ojo dejé pasar de largo
el rato de placer que me ofrecías porque
sólo había amor, pero no suficientes garantías,
que el uno de diciembre se escribirán poema
sin hablar de intolerancia ni de muerte,
festejando esperanzas con el corazón
abierto aunque le entre frío.
Cómo quisiera decirte que encontraron
la vacuna en contra de las caries y
la del cáncer y
la de la maldita enfermedad que atenta
en contra de algunos desenlaces de la calentura,
de la pasión,
del desenfreno y
hasta del amor entre célibe y virgen.
Pero todo sigue como sigue;
a tus calles les han hecho cirugía y
les cubren sus postes de besarse en clandestino o con permiso
con pósters de publicidad del un día más de no hacer lo suficiente,
los cubren con esparadrapos, pues la pena es harta
pero ya lo sabes, el cinismo es lo que gana y pregonan
que medios para maquillar sus cifras si existen,
que cifras para minimizar el daño es lo que abunda,
que se marcha bien en los laboratorios en contra de la gripe,
que lo creas o no, la batalla en contra de una influenza inventada
se ganó porque los gerentes de la tierra
nuevamente se empolvaron bien las manos
¿con qué se lava la mentira, con que se traga el engaño?
Cómo quisiera decirte que te extraño
aunque nunca haya tenido el gusto de estrechar tu mano, y
que se está aprendiendo a no tirar la piedra o
por lo menos a no ocultar la mano,
decirte que no del corazón de todos has sido dado de baja,
que no eres simple estadista,
que sólo fuiste una victima y que por ti,
por él,
por mi, y
por ellos que dicen que jamás tuvieron un desliz,
también doblan las campanas.
Gayo. 30.11.10 en una tarde sin mucho que decir, viendo que el uno de diciembre es el día internacional en contra del sida, enfermedad que atenta directamente a la intimidad del ser, sea lo que sea que haya hecho.
lunes, 29 de noviembre de 2010
Creación o, vaya broma.
El señor creó al hombre a su indiscutible semejanza, lo dice el texto y hasta la palabra de los sacerdotes negros que la emplean cual si fuera marca registrada…
Bendita semejanza incluida en sus manos
que se atascan con el barro y
santiguan sus pecados de creación en una palangana,
sus pies que hacen camino dejando huella con sus pasos y
su paso en el cieno en donde nacieron los rosales
de Doña Guadalupe, y
en la frustración de quien no ha sido olvidado
pues tatuado se quedó su corazón en las paredes de un retrete,
los suspiros vientos de guadaña y
también todos sus sexos;
unos cóncavos otros convexos,
unos con clavos otros conversos,
uno para el otro y todos para uno,
el sexo en mano y volando no sé cuántos,
en el cenobio, en la garita, a oscuras a oscuritas,
sin cura, con curas y absoluciones alemanas.
Creó también dulces chabacanerías,
adioses cursis repetidos una y otra vez
por el temor de una vez largarse y
el adiós definitivo que es lo único
que en el amor no es cursi,
creó miradas recias como las de él, o cautas,
también brillantes cual luceros o atisbo de usurero,
transparentes felices en los ojos de los locos y
dementes en el ojo de los huracanes,
creó y
no por que él tuviera frío, sábanas de raso,
de punto de cruz, de animales con animalitos y
de piel heterodoxa.
Creó el señor la intimidad divina,
pues mientras el creaba a su creación no le gustaba
que nadie lo mirara,
que nadie le juzgara,
que nadie le dijera; esto más arriba aquello más abajo,
total, de su creación siempre pensó;
igualándole los medios valen madres los extremos, y
después su yerro; el libre albedrío,
que más que error fue una broma que se confundió
en el cerebro de su obra y que como ley de dijo;
“entendedlo todo con suma tolerancia, hacedlo con buen juicio”, y
su obra usando poco el cerebro y todo el albedrío comprendió;
¡Entendedlo!, a todo el que no comprendas,
hacedle un sumario juicio, no empleéis en nada a la tolerancia.
Gayo. 29.11.10 en una tarde beata entendiendo la creación desde el Evangelio escrito por un nobel portugués.
Bendita semejanza incluida en sus manos
que se atascan con el barro y
santiguan sus pecados de creación en una palangana,
sus pies que hacen camino dejando huella con sus pasos y
su paso en el cieno en donde nacieron los rosales
de Doña Guadalupe, y
en la frustración de quien no ha sido olvidado
pues tatuado se quedó su corazón en las paredes de un retrete,
los suspiros vientos de guadaña y
también todos sus sexos;
unos cóncavos otros convexos,
unos con clavos otros conversos,
uno para el otro y todos para uno,
el sexo en mano y volando no sé cuántos,
en el cenobio, en la garita, a oscuras a oscuritas,
sin cura, con curas y absoluciones alemanas.
Creó también dulces chabacanerías,
adioses cursis repetidos una y otra vez
por el temor de una vez largarse y
el adiós definitivo que es lo único
que en el amor no es cursi,
creó miradas recias como las de él, o cautas,
también brillantes cual luceros o atisbo de usurero,
transparentes felices en los ojos de los locos y
dementes en el ojo de los huracanes,
creó y
no por que él tuviera frío, sábanas de raso,
de punto de cruz, de animales con animalitos y
de piel heterodoxa.
Creó el señor la intimidad divina,
pues mientras el creaba a su creación no le gustaba
que nadie lo mirara,
que nadie le juzgara,
que nadie le dijera; esto más arriba aquello más abajo,
total, de su creación siempre pensó;
igualándole los medios valen madres los extremos, y
después su yerro; el libre albedrío,
que más que error fue una broma que se confundió
en el cerebro de su obra y que como ley de dijo;
“entendedlo todo con suma tolerancia, hacedlo con buen juicio”, y
su obra usando poco el cerebro y todo el albedrío comprendió;
¡Entendedlo!, a todo el que no comprendas,
hacedle un sumario juicio, no empleéis en nada a la tolerancia.
Gayo. 29.11.10 en una tarde beata entendiendo la creación desde el Evangelio escrito por un nobel portugués.
domingo, 28 de noviembre de 2010
Acto original. Acto original.
Estaba apunto de iniciar su solitario acto cuando se dio cuenta de su error, jamás debió pensar en hacerlo en ese baño público. Total, unas cuadras más sólo harían representado una mancha en la bragueta, supo entonces, con un ahogado gemido, que debió esperar a llegar a casa y hacerlo con la debida calma.
Miró por sobre las paredes del W.C., no había nadie, aún así, gritar, no era nada propio, debía tomar la serenidad necesaria para terminar solo y en silencio lo que ya había comenzado.
Tomó mucha entereza, puso los ojos en blanco, una mano en el prepucio y otra en la cremallera, dio un fuerte jalón hacia abajo y otro despacio hacia arriba, gimió.
Listo, la cremallera se desatoró y la sin querer circuncisión estaba hecha, ahora sólo le quedaba llorar, limpiar la sangre y el dilema original que lo había llevado a ése lugar; ¿orinar o no orinar?
Gayo. en una tarde de calosfríos, quitándome la sudadera y poniéndola de nuevo, fumando y bebiendo coca Light, pensando y presumiendo que lo hago.
Miró por sobre las paredes del W.C., no había nadie, aún así, gritar, no era nada propio, debía tomar la serenidad necesaria para terminar solo y en silencio lo que ya había comenzado.
Tomó mucha entereza, puso los ojos en blanco, una mano en el prepucio y otra en la cremallera, dio un fuerte jalón hacia abajo y otro despacio hacia arriba, gimió.
Listo, la cremallera se desatoró y la sin querer circuncisión estaba hecha, ahora sólo le quedaba llorar, limpiar la sangre y el dilema original que lo había llevado a ése lugar; ¿orinar o no orinar?
Gayo. en una tarde de calosfríos, quitándome la sudadera y poniéndola de nuevo, fumando y bebiendo coca Light, pensando y presumiendo que lo hago.
“Cualquierando”
Podría decir cualquiera
que sufro tus recuerdos,
que me hieren,
que provocan que me escurra espuma
por la boca con la rabia de los desconsuelos y
que lloré y
que gima y
que berree como cochino izado de la pata izquierda
al mirar la daga que ha de perforar la axila.
Cualquiera podría jurar con la derecha
sobre “Corazón diario de un niño”
a que bebo ron de caña y
no sangre de cristo en cada homilía, y
que salgo del encanto renegando porca vida,
mísero de mí,
maldita sea.
Cualquiera diría al leer las cosas que te escribo
que le haces falta a mis hormonas,
a mi cuerpo,
a mis ganas,
a mi alma, y
que el pelo largo,
cano y lacio es para ahorcarme
como un día sin juicio ni remedio
me colgué en la plaza de tu espalda
con los rulos de tu nuca,
que mi paso lento y
cojo es el pretexto de los años para caminar
despacio las calles donde no estuvimos,
las calles que maduran con el paso a paso de la urbe
que se ha hecho cirugía en los puentes,
en los parques,
en los cafecitos donde me abandono de mi ser,
fumo y te recuerdo.
Pero esto príncipe del feudo mar abierto
es un mito tan genial como el decir que aquel
que dice que te extraño es cabal en su cordura y
no un canalla vil, tipo cualquiera.
Gayo. 26.11.10 en una tarde cualquierando los recuerdos, sin café, pero con encendedor y entre mis dedos un rubio de tripas como aserrín. Esperando la salida de la madre luna a la que el señor, por móndriga, le ha borrado un cachetito.
que sufro tus recuerdos,
que me hieren,
que provocan que me escurra espuma
por la boca con la rabia de los desconsuelos y
que lloré y
que gima y
que berree como cochino izado de la pata izquierda
al mirar la daga que ha de perforar la axila.
Cualquiera podría jurar con la derecha
sobre “Corazón diario de un niño”
a que bebo ron de caña y
no sangre de cristo en cada homilía, y
que salgo del encanto renegando porca vida,
mísero de mí,
maldita sea.
Cualquiera diría al leer las cosas que te escribo
que le haces falta a mis hormonas,
a mi cuerpo,
a mis ganas,
a mi alma, y
que el pelo largo,
cano y lacio es para ahorcarme
como un día sin juicio ni remedio
me colgué en la plaza de tu espalda
con los rulos de tu nuca,
que mi paso lento y
cojo es el pretexto de los años para caminar
despacio las calles donde no estuvimos,
las calles que maduran con el paso a paso de la urbe
que se ha hecho cirugía en los puentes,
en los parques,
en los cafecitos donde me abandono de mi ser,
fumo y te recuerdo.
Pero esto príncipe del feudo mar abierto
es un mito tan genial como el decir que aquel
que dice que te extraño es cabal en su cordura y
no un canalla vil, tipo cualquiera.
Gayo. 26.11.10 en una tarde cualquierando los recuerdos, sin café, pero con encendedor y entre mis dedos un rubio de tripas como aserrín. Esperando la salida de la madre luna a la que el señor, por móndriga, le ha borrado un cachetito.
jueves, 25 de noviembre de 2010
Diana…
Lo que me mueve no es siempre el placer
de tu piel bajo mis dedos,
ni la humedad
de tus granados labios húmedos de miel avispa,
podría, eso sí, morir en el volar de tu mirada
de aceituna ahogada en su Martíni,
en un cerrar y
no abrir más los ojos después de la explosión
de las blancas pasiones,
quedarme tieso para siempre
en los aleluyas ya llegaste.
Sin embargo príncipe de chocolate
dueño del reino de mis cuentos,
lo mío tiene otro sentido,
otra dirección no sólo tus
sures moneda del azar y buena suerte,
lo mío es la perversión
de extrañarte en cada parpadeo,
es hacer el centro, caramelo de peluquería,
de tu corazón, la diana negra de mis más altas pasiones.
Gayo.24.11.10 en una tarde pasionaria, casi beata, viendo morir, por un lado al sol, mientras sin pena alguna, nacía la luna.
de tu piel bajo mis dedos,
ni la humedad
de tus granados labios húmedos de miel avispa,
podría, eso sí, morir en el volar de tu mirada
de aceituna ahogada en su Martíni,
en un cerrar y
no abrir más los ojos después de la explosión
de las blancas pasiones,
quedarme tieso para siempre
en los aleluyas ya llegaste.
Sin embargo príncipe de chocolate
dueño del reino de mis cuentos,
lo mío tiene otro sentido,
otra dirección no sólo tus
sures moneda del azar y buena suerte,
lo mío es la perversión
de extrañarte en cada parpadeo,
es hacer el centro, caramelo de peluquería,
de tu corazón, la diana negra de mis más altas pasiones.
Gayo.24.11.10 en una tarde pasionaria, casi beata, viendo morir, por un lado al sol, mientras sin pena alguna, nacía la luna.
El sucio acto
Pensando en ya no hacerlo, pensando seriamente
en nunca más pecar ni trasgredir
las terrenas leyes llevando a cabo este sucio
y tan profano acto…
En este acto de prenderte lumbre y
consumir sin miramientos,
sin empacho,
sin piedad el interior de tu delgado cuerpo blanco,
con tus tripitas finas casi rubias como rulos de aserrín.
En éste religioso acto de llevarme tu cabeza
a la boca antes de lamer mis propios labios y
después besarla y
casi morderla, casi, y
suplir con ella el acto de mamar calostro
de las tetas de la progenitora.
En éste acto de prenderle fuego a tu cabeza,
a tu cuerpo inocente con mi fuego,
con mis manos,
a rodearte con mis dedos,
al acariciarte y
saber con ello que tú no tiene voluntad alguna y
darte una chupada y
otra hasta sentir la culpa de no protegerme y
llenarme de humo la cabeza con el remordimiento
de que tal vez por el acto de tenerte
después muera y después morir, y
hacerlo delicado y
jalarle fuerte y
no dejarte aunque ya casi no quedan por culpa de la ley
lugares libres para poder tenerte y
disfrutarte y
gozarte y
saber que ese impedimento nos orille
a hacer nuestro sucio, bochornoso y
detestable acto de fumar, en la calle...
Gayo.24.11.10 en una tarde fumando tabaco rubio y pensando en dejar de fumar o ¿qué pensabas?…ji ji
Nota 1. Fumar durante el embarazo disminuye la probabilidad e llevar el parto saludable a término.
Nota 2. Come frutas y verduras y no fumes cerca de menores de edad mentirosos, aunque ellos fumen, te pueden acusar de perversión de menores.
Nota 3. Fumar mantiene una mega industria con campesinos, obreros, oficinistas y millonarios.
en nunca más pecar ni trasgredir
las terrenas leyes llevando a cabo este sucio
y tan profano acto…
En este acto de prenderte lumbre y
consumir sin miramientos,
sin empacho,
sin piedad el interior de tu delgado cuerpo blanco,
con tus tripitas finas casi rubias como rulos de aserrín.
En éste religioso acto de llevarme tu cabeza
a la boca antes de lamer mis propios labios y
después besarla y
casi morderla, casi, y
suplir con ella el acto de mamar calostro
de las tetas de la progenitora.
En éste acto de prenderle fuego a tu cabeza,
a tu cuerpo inocente con mi fuego,
con mis manos,
a rodearte con mis dedos,
al acariciarte y
saber con ello que tú no tiene voluntad alguna y
darte una chupada y
otra hasta sentir la culpa de no protegerme y
llenarme de humo la cabeza con el remordimiento
de que tal vez por el acto de tenerte
después muera y después morir, y
hacerlo delicado y
jalarle fuerte y
no dejarte aunque ya casi no quedan por culpa de la ley
lugares libres para poder tenerte y
disfrutarte y
gozarte y
saber que ese impedimento nos orille
a hacer nuestro sucio, bochornoso y
detestable acto de fumar, en la calle...
Gayo.24.11.10 en una tarde fumando tabaco rubio y pensando en dejar de fumar o ¿qué pensabas?…ji ji
Nota 1. Fumar durante el embarazo disminuye la probabilidad e llevar el parto saludable a término.
Nota 2. Come frutas y verduras y no fumes cerca de menores de edad mentirosos, aunque ellos fumen, te pueden acusar de perversión de menores.
Nota 3. Fumar mantiene una mega industria con campesinos, obreros, oficinistas y millonarios.
Falsario.
Con los rulos de tu nuca en la plaza
de tu espalda,
con tu boca y la miel de tu avispero,
el la y griega y la latina,
en los juncos en cruz de un bajel
cubriéndose del viento, en el centro
de tus pechos huérfanos de jugo blanco,
en las cataratas golondrinas de una tarde
de mi otoño sobre blancas nubes arrugadas
que saben a verano,
que llueven a verano,
que se miran al ver/ano nadir de tus hermosas blancas nalgas,
que huelen a apenadas sábanas después revolcarnos
en los zumos de la emociones,
en la cara o cruz de una moneda que juraba
por la paz de su dominio
no ser juez,
ni canto,
ni parte,
ni jugara la rayuela por dinero y
hasta en la punta erecta del carajo
donde castigué mis sentimientos a galera.
Ay niño Jesús, a costa de mi fe en las costras
de tu blanca arena he perpetrado contra mí;
la condena en la voz del falsario traductor del ultimo profeta.
Gayo. 23.11.10 acá, en una tarde libre de pensamiento leyendo el diario .
de tu espalda,
con tu boca y la miel de tu avispero,
el la y griega y la latina,
en los juncos en cruz de un bajel
cubriéndose del viento, en el centro
de tus pechos huérfanos de jugo blanco,
en las cataratas golondrinas de una tarde
de mi otoño sobre blancas nubes arrugadas
que saben a verano,
que llueven a verano,
que se miran al ver/ano nadir de tus hermosas blancas nalgas,
que huelen a apenadas sábanas después revolcarnos
en los zumos de la emociones,
en la cara o cruz de una moneda que juraba
por la paz de su dominio
no ser juez,
ni canto,
ni parte,
ni jugara la rayuela por dinero y
hasta en la punta erecta del carajo
donde castigué mis sentimientos a galera.
Ay niño Jesús, a costa de mi fe en las costras
de tu blanca arena he perpetrado contra mí;
la condena en la voz del falsario traductor del ultimo profeta.
Gayo. 23.11.10 acá, en una tarde libre de pensamiento leyendo el diario .
lunes, 22 de noviembre de 2010
Suicidio consensuado.
En ese pescuezo tuyo
de garzón en temporada
caben mil suspiros,
con uno mas, los he contado,
tu pomar fermenta y
regala aromas que embriagan.
Piel de lija, liquida los callos de mis dedos
para que termine de una vez,
para que jamás te escriba.
Busca el mapa y tu sextante,
la estrella de tu norte la escondí
junto a la borra de mi ombligo,
hagámonos a la mareada veleando en tu mirada,
los juncos del bajel están en cruz cubriéndose del viento,
esperando el sacrifico de tus carnes
después del brindis de agua con vinagre.
Subamos al carajo príncipe de tierra firme,
yo ahí te beso,
tú aquí me besas, y
mientras llenas a morir
los estigmas de tus manos con acero,
yo me cuelgo, si te vale, de tu cuello.
Gayo. 22.11.10 en una tarde de coca light, recordando que jamás me he hecho al océano, pero viendo que las muescas de mi bote dicen que soy un viejo lobo aullándole a la mar. ¿Dónde están las olas? ¿Dónde la arena? ¿Dónde el puerto del faro seguro? ¿Dónde dejé mi chingado encendedor y los cigarros?
de garzón en temporada
caben mil suspiros,
con uno mas, los he contado,
tu pomar fermenta y
regala aromas que embriagan.
Piel de lija, liquida los callos de mis dedos
para que termine de una vez,
para que jamás te escriba.
Busca el mapa y tu sextante,
la estrella de tu norte la escondí
junto a la borra de mi ombligo,
hagámonos a la mareada veleando en tu mirada,
los juncos del bajel están en cruz cubriéndose del viento,
esperando el sacrifico de tus carnes
después del brindis de agua con vinagre.
Subamos al carajo príncipe de tierra firme,
yo ahí te beso,
tú aquí me besas, y
mientras llenas a morir
los estigmas de tus manos con acero,
yo me cuelgo, si te vale, de tu cuello.
Gayo. 22.11.10 en una tarde de coca light, recordando que jamás me he hecho al océano, pero viendo que las muescas de mi bote dicen que soy un viejo lobo aullándole a la mar. ¿Dónde están las olas? ¿Dónde la arena? ¿Dónde el puerto del faro seguro? ¿Dónde dejé mi chingado encendedor y los cigarros?
Aquí.
Sentado en los lindes del local y
la banqueta en donde la mala suerte me puso
como mercancía en botadero, y
en donde me fumo los ayeres en papel de arroz
encendido con los ayes entre las colillas de los Delicados,
celofán de caramelo arrumbado y uno que otro escupitajo,
mirando entre tinacos, cables, postes y
mis cataratas las demoradas golondrinas
de la temporada que como negros avioncitos
envía a la chingada el Señor con su ocio tan divino,
mirando y suspirando blancas nubes arrugadas
cual si fueran apenadas sábanas después de vernos
entregar el cuero al revolcarnos en los caldos de la emociones,
esperando que el medio día se haga tarde
para hacerle misa a tu recuerdo y después,
como siempre, colgar cual sacrificio
estas mis insulsas letras en el tendedero
donde ya no cuelgas la mirada.
Aquí, pasado amor de hoy y hasta mañana,
con los ojos entierrados, de repente clavados en la grava,
dibujo con la punta del zapato el andamio
que tomaste para desaparecer en cuerpo y alma, y
también para que el aire nunca olvide
tu nombre en el polvo, corazón de poca edad,
corazón de poca madre.
Gayo. 22.11.10 en un medio día, esperando a que el sol baje para picarle los ojos.
la banqueta en donde la mala suerte me puso
como mercancía en botadero, y
en donde me fumo los ayeres en papel de arroz
encendido con los ayes entre las colillas de los Delicados,
celofán de caramelo arrumbado y uno que otro escupitajo,
mirando entre tinacos, cables, postes y
mis cataratas las demoradas golondrinas
de la temporada que como negros avioncitos
envía a la chingada el Señor con su ocio tan divino,
mirando y suspirando blancas nubes arrugadas
cual si fueran apenadas sábanas después de vernos
entregar el cuero al revolcarnos en los caldos de la emociones,
esperando que el medio día se haga tarde
para hacerle misa a tu recuerdo y después,
como siempre, colgar cual sacrificio
estas mis insulsas letras en el tendedero
donde ya no cuelgas la mirada.
Aquí, pasado amor de hoy y hasta mañana,
con los ojos entierrados, de repente clavados en la grava,
dibujo con la punta del zapato el andamio
que tomaste para desaparecer en cuerpo y alma, y
también para que el aire nunca olvide
tu nombre en el polvo, corazón de poca edad,
corazón de poca madre.
Gayo. 22.11.10 en un medio día, esperando a que el sol baje para picarle los ojos.
domingo, 21 de noviembre de 2010
Uno.
Cuanto miedo queda
en uno
cuando uno
entiende el miedo de ahorcarse
con las agujetas de las botas que se ciñe
a los pies la obsesión que queda
sólo en uno,
cuando uno solo
entiende qué el otro; no quiso,
no mantuvo ganas, que pudo intentarlo y
a quien uno
en una, dos o muchas tonterías,
como el atosigar con las llamadas,
el trastocar la miel por hiel celando
hasta el polvo de la cursi luna,
el contar y
recontar migajas cual lunares haciendo creer
que el pecho,
la espalda,
unas bellas nalgas o
la piel entera era mejor diana que el alma
que también requiere de caricias y
de hacerle el sexo rabiándole a los dioses y
después cuando la vuelta es hacía otra mirada
se queda uno
inmerso en subjetividades comprendiendo,
uno solo,
que no supo,
según uno y
el otro, enamorar.
Me gustaría ser otro y
no uno y
decir que soy cobarde y
que tengo miedo de buscarte,
pero las medallas-cicatrices y
los hilos-canas-plata no me han dado suficiente inteligencia
para no soltarme del cadalso atado a los cordeles
anudados cual si el cogote fuera caja de regalo
a la manzana y
-y me suelto uno y otro día con su noche-
prefiero seguir de ti enamorado
en esta tarde con su luna llena,
tan blanca como la mácula de tu mirada,
recostadita la canalla, como un día tú en mi cama,
completamente azul celeste y
arropada por su cama luz cubierta por su nubes de cobija.
Gayo. 21.10.11 en una tarde con sus nubes arrugaditas como apenadas sábanas después de ver dos cuerpos revolcándose en la emociones. Mirando los últimos avioncitos de la temporada que como golondrinas demoradas envía el Señor en esta tarde de su divino ocio.
en uno
cuando uno
entiende el miedo de ahorcarse
con las agujetas de las botas que se ciñe
a los pies la obsesión que queda
sólo en uno,
cuando uno solo
entiende qué el otro; no quiso,
no mantuvo ganas, que pudo intentarlo y
a quien uno
en una, dos o muchas tonterías,
como el atosigar con las llamadas,
el trastocar la miel por hiel celando
hasta el polvo de la cursi luna,
el contar y
recontar migajas cual lunares haciendo creer
que el pecho,
la espalda,
unas bellas nalgas o
la piel entera era mejor diana que el alma
que también requiere de caricias y
de hacerle el sexo rabiándole a los dioses y
después cuando la vuelta es hacía otra mirada
se queda uno
inmerso en subjetividades comprendiendo,
uno solo,
que no supo,
según uno y
el otro, enamorar.
Me gustaría ser otro y
no uno y
decir que soy cobarde y
que tengo miedo de buscarte,
pero las medallas-cicatrices y
los hilos-canas-plata no me han dado suficiente inteligencia
para no soltarme del cadalso atado a los cordeles
anudados cual si el cogote fuera caja de regalo
a la manzana y
-y me suelto uno y otro día con su noche-
prefiero seguir de ti enamorado
en esta tarde con su luna llena,
tan blanca como la mácula de tu mirada,
recostadita la canalla, como un día tú en mi cama,
completamente azul celeste y
arropada por su cama luz cubierta por su nubes de cobija.
Gayo. 21.10.11 en una tarde con sus nubes arrugaditas como apenadas sábanas después de ver dos cuerpos revolcándose en la emociones. Mirando los últimos avioncitos de la temporada que como golondrinas demoradas envía el Señor en esta tarde de su divino ocio.
sábado, 20 de noviembre de 2010
Alunado.
Curabas
con tus manos de gusanos
esta piel enferma de otoños
a la cual no le quedaba
más que ver doradas hojas
caer como piropos
alimento para nueva tierra,
removías con un dejo de anhelo
la tierra haciendo zanjas,
arabas con las uñas esta tez propensa
a los surcos y
movías mis amores,
casi toda la esperanza, y
fruncías el entrecejo exorcizando
seriedades de donde nacían
sonrisas como flores,
rociabas con trabajo de
sudores infructuosos de tus ojos
esta dermis,
esta piel,
este corazón donde
a pesar del casi invierno
me ajustaba a tus amores.
Gayo. 20.11.10 en una tarde con una luna llena tan blanca como la mácula de sus ojos, recostadita la canalla en su cama, ahora si que sí, completamente azul celeste.
.
con tus manos de gusanos
esta piel enferma de otoños
a la cual no le quedaba
más que ver doradas hojas
caer como piropos
alimento para nueva tierra,
removías con un dejo de anhelo
la tierra haciendo zanjas,
arabas con las uñas esta tez propensa
a los surcos y
movías mis amores,
casi toda la esperanza, y
fruncías el entrecejo exorcizando
seriedades de donde nacían
sonrisas como flores,
rociabas con trabajo de
sudores infructuosos de tus ojos
esta dermis,
esta piel,
este corazón donde
a pesar del casi invierno
me ajustaba a tus amores.
Gayo. 20.11.10 en una tarde con una luna llena tan blanca como la mácula de sus ojos, recostadita la canalla en su cama, ahora si que sí, completamente azul celeste.
.
Fino, salvajada.
Lo sé cariño, tal vez mi lenguaje no sea fino
como delgada y fina cual navaja era tu para mí adorada lengua,
ni despierte en pecho alguno pálpitos cual humedades
como despertaban tus palpitos deditos en el mío,
lo mío cariño, es como manchar con leche
el lienzo de la madre virgen
en el parque central de Tlaquepaque,
es como pisar boñiga con las suelas Prada
en el porche de de la casa de Jesús tu padre
junto al parque hundido en Zapopan mi provincianito lindo,
lo mío no era fino según tu apetecer lo confirmaba,
pero tus ojos verdes como te de hierbabuena
al mirar atrás de tu cerebro muy bien dejaban ver
en tu mirada blanca cuanto lo gozaban.
Y a la par tu actuar caramelito,
esa tu manera de fustigar la silla, el bajo pie de cama y
el suelo con la ropa,
la velocidad con que lo hacías hacía palidecer al mismo viento,
los embates de tu cuerpo al cabalgar
la cima del monte donde monta Venus me dejaba lacio,
seco, acaso dos ocasos menos de sudor secándose en la cama y
ese tu comer sobre la misma y
llenar las sábanas de tus migajas lunares de lucero,
tu humedecer de fuego y después de pena a las gotas de la ducha,
tus gemidos que rompían la barrera del sonido y
que hacían gruñir de espanto a las puertas de tu closet,
el silencio de tu boca que hacía temer por ti a la cínica mujer
que al día siguiente me servia dos desayunos y
miraba para un lado y
después lo hacía para el otro,
sonreía y decía;
¿sólo usted señor? ¿el provincianito huyó a su feudo como siempre?
Tal vez como dices tú lo mío no era fino,
ya no lo discuto,
pero lo tuyo desde tu llegada hasta tu partidas,
a fe completa, siempre fue una casi siempre hermosa salvajada.
Gayo.20.11.10 en una tarde adulteando inocentemente y preguntándome ¿Cuándo dicen que hubo revolución?
como delgada y fina cual navaja era tu para mí adorada lengua,
ni despierte en pecho alguno pálpitos cual humedades
como despertaban tus palpitos deditos en el mío,
lo mío cariño, es como manchar con leche
el lienzo de la madre virgen
en el parque central de Tlaquepaque,
es como pisar boñiga con las suelas Prada
en el porche de de la casa de Jesús tu padre
junto al parque hundido en Zapopan mi provincianito lindo,
lo mío no era fino según tu apetecer lo confirmaba,
pero tus ojos verdes como te de hierbabuena
al mirar atrás de tu cerebro muy bien dejaban ver
en tu mirada blanca cuanto lo gozaban.
Y a la par tu actuar caramelito,
esa tu manera de fustigar la silla, el bajo pie de cama y
el suelo con la ropa,
la velocidad con que lo hacías hacía palidecer al mismo viento,
los embates de tu cuerpo al cabalgar
la cima del monte donde monta Venus me dejaba lacio,
seco, acaso dos ocasos menos de sudor secándose en la cama y
ese tu comer sobre la misma y
llenar las sábanas de tus migajas lunares de lucero,
tu humedecer de fuego y después de pena a las gotas de la ducha,
tus gemidos que rompían la barrera del sonido y
que hacían gruñir de espanto a las puertas de tu closet,
el silencio de tu boca que hacía temer por ti a la cínica mujer
que al día siguiente me servia dos desayunos y
miraba para un lado y
después lo hacía para el otro,
sonreía y decía;
¿sólo usted señor? ¿el provincianito huyó a su feudo como siempre?
Tal vez como dices tú lo mío no era fino,
ya no lo discuto,
pero lo tuyo desde tu llegada hasta tu partidas,
a fe completa, siempre fue una casi siempre hermosa salvajada.
Gayo.20.11.10 en una tarde adulteando inocentemente y preguntándome ¿Cuándo dicen que hubo revolución?
Teléfonos.
Esa tardenoche no había de donde sujetarse,
ni una aldaba,
ni una brocha,
ni un cable en donde
ahorcar el trapo de mis emociones cuando de forma tan salvaje
-ay, algunas de tu salvajadas eran muy hermosas-
a mansalva y
sin mirar el daño que le hiciste a mi futuro,
apagaste el celular dos segundos después
de que tus lágrimas secaran y justo uno antes de decir;
maldita sea, me dueles por que te amo, y
después la canallada; adiós.
Me gustaría saber, sólo por alimentar el ego, sí;
¿Aun recuerdas aquel encantado aldabón
de piel que tocabas para que bailaran
las culebras en su cesta?
¿Alguna vez te dije cuánto me importabas?
¿Aun recuerdas que era la botella de Aladino
de donde saqué el anillo quitapon
con el que te endulcé la esperaza aquella tardenoche
de sexo el hostal de media luna?
¿Hace cuántas cuentas de lavar las sábanas
en está inmortalidad que hasta ahora te regalo
dices que te ahogaste?
Pensé dejara atrás los lastres y
hacerme ligero a la mareada, pero no conté,
cariño infante de corveta,
los veintiocho cabalísticos malditos días de la luna,
ni con el maligno genio de la alta mar
que casi daba al traste con la nao,
tuve que llenar de mar con sal galeras y toneles
para hacerle contra y no hundirme,
vaya lastres, por fin sirvieron para algo.
Esa tardenoche no había luna y
si la había qué chingada importancia tiene ahora si
ahora curva como hoz del segador y
en seco se mira tan divina.
Me hubiera gustado que ese reclamo de la despedida
la hubieras hecho al teléfono de casa que tiene cable hasta la tuya,
me hubiera ahorrado la mareada ahorcando en ese instante,
cada duda, cada trapo.
Gayo. 19.11.20 en una tarde bella para trapear las despedidas, los recuerdos y pensar seriamente trapear el patio, al que ya le hace mucha falta.
ni una aldaba,
ni una brocha,
ni un cable en donde
ahorcar el trapo de mis emociones cuando de forma tan salvaje
-ay, algunas de tu salvajadas eran muy hermosas-
a mansalva y
sin mirar el daño que le hiciste a mi futuro,
apagaste el celular dos segundos después
de que tus lágrimas secaran y justo uno antes de decir;
maldita sea, me dueles por que te amo, y
después la canallada; adiós.
Me gustaría saber, sólo por alimentar el ego, sí;
¿Aun recuerdas aquel encantado aldabón
de piel que tocabas para que bailaran
las culebras en su cesta?
¿Alguna vez te dije cuánto me importabas?
¿Aun recuerdas que era la botella de Aladino
de donde saqué el anillo quitapon
con el que te endulcé la esperaza aquella tardenoche
de sexo el hostal de media luna?
¿Hace cuántas cuentas de lavar las sábanas
en está inmortalidad que hasta ahora te regalo
dices que te ahogaste?
Pensé dejara atrás los lastres y
hacerme ligero a la mareada, pero no conté,
cariño infante de corveta,
los veintiocho cabalísticos malditos días de la luna,
ni con el maligno genio de la alta mar
que casi daba al traste con la nao,
tuve que llenar de mar con sal galeras y toneles
para hacerle contra y no hundirme,
vaya lastres, por fin sirvieron para algo.
Esa tardenoche no había luna y
si la había qué chingada importancia tiene ahora si
ahora curva como hoz del segador y
en seco se mira tan divina.
Me hubiera gustado que ese reclamo de la despedida
la hubieras hecho al teléfono de casa que tiene cable hasta la tuya,
me hubiera ahorrado la mareada ahorcando en ese instante,
cada duda, cada trapo.
Gayo. 19.11.20 en una tarde bella para trapear las despedidas, los recuerdos y pensar seriamente trapear el patio, al que ya le hace mucha falta.
jueves, 18 de noviembre de 2010
Amasen, amásemos, amasando…
Naciste en parto bueno fecundado
por las mariposas de mi vientre,
por el polvo de sus aéreo finas alas de guadaña,
por el polen añejado en sus tan andadas patas.
Naciste de la escaramuza que se armó entre ellas
en el centro-diana del triangulo formado
entre pezones y ombligo, y
lentamente te acunaste en la obsesión de mi cerebro
que aun te canta,
que aun te arrulla,
que en las pinches noches te aúlla,
que aun platica con tu sombra y
triste aun desmiente el desliz perverso
que no entendí de tu palabra y
que desde antes de volverme ciego y loco era evidente.
Naciste, príncipe de pies de azúcar y
capa celofán azul celeste, en
la urgencia que tenía el corazón de
redimir por una vez, o dos, o tres o todas sus ingenuas y
entupidas carencias,
por la cándida exigencia que había en mí de
sentirme una vez, o dos o tres o
de una vez por siempre en brazos para siempre,
del poder dejar correr la vida entre tus ancas,
de ser sin pena el festín de cada noche en cada tuyo cumpledías,
del sentir que es absurdo el decir que la nostalgia
se sitúa entre la lágrima y la médula,
del por fin sentir, del al fin decir; vente aquí en mi pecho,
soltemos de la boca baba o seda y
seamos una vida llamada temporada una crisálida,
quién sabe y después de qué nuestro polvo sea lodo,
nos amasen nuevamente y nos amásemos de nuevo.
Gayo.18.11.10 descubriendo, en una tarde fría, que las tardes frías son tan cursis como la poesía, el enamoramiento, una cobija en las piernas mirando el firmamento o una rosa alevosamente aplastada entre la pagina 152 y la 153 del libro oficial del buró de la cabecera de la cama.
por las mariposas de mi vientre,
por el polvo de sus aéreo finas alas de guadaña,
por el polen añejado en sus tan andadas patas.
Naciste de la escaramuza que se armó entre ellas
en el centro-diana del triangulo formado
entre pezones y ombligo, y
lentamente te acunaste en la obsesión de mi cerebro
que aun te canta,
que aun te arrulla,
que en las pinches noches te aúlla,
que aun platica con tu sombra y
triste aun desmiente el desliz perverso
que no entendí de tu palabra y
que desde antes de volverme ciego y loco era evidente.
Naciste, príncipe de pies de azúcar y
capa celofán azul celeste, en
la urgencia que tenía el corazón de
redimir por una vez, o dos, o tres o todas sus ingenuas y
entupidas carencias,
por la cándida exigencia que había en mí de
sentirme una vez, o dos o tres o
de una vez por siempre en brazos para siempre,
del poder dejar correr la vida entre tus ancas,
de ser sin pena el festín de cada noche en cada tuyo cumpledías,
del sentir que es absurdo el decir que la nostalgia
se sitúa entre la lágrima y la médula,
del por fin sentir, del al fin decir; vente aquí en mi pecho,
soltemos de la boca baba o seda y
seamos una vida llamada temporada una crisálida,
quién sabe y después de qué nuestro polvo sea lodo,
nos amasen nuevamente y nos amásemos de nuevo.
Gayo.18.11.10 descubriendo, en una tarde fría, que las tardes frías son tan cursis como la poesía, el enamoramiento, una cobija en las piernas mirando el firmamento o una rosa alevosamente aplastada entre la pagina 152 y la 153 del libro oficial del buró de la cabecera de la cama.
martes, 16 de noviembre de 2010
Interrogantes…
¿Hace cuántas sábanas, amor,
que no contamos cabras en los montes,
ni Venus monta a galope en los sueños de borregos,
ni contamos besos desalados esperando ser usados
en el filo de la almohada?
¿Hace cuánto qué el colchón
no se repara de nuestros reparos ni
contamos en susurros como cuento
el número de pasos por la piel orquestados
con los dedos ni el repaso del orgasmo,
ni encontramos entre el tableteo de la cama,
el suspiro de mi alma y el sonar de tu mirada el anagrama
que conforman esas dos palabras que escribí sobre tu pecho?
¿Hace cuanto tiempo que el tiempo
no se encuentra entre nosotros ni nosotros
nos contamos uno con el otro?.
Gayo. 16.11.10 en una tarde descubriendo que la estación del metro Etiopia ahora se llama Plaza de la transparencia. Dios, que cinismo de cínicos políticos.
que no contamos cabras en los montes,
ni Venus monta a galope en los sueños de borregos,
ni contamos besos desalados esperando ser usados
en el filo de la almohada?
¿Hace cuánto qué el colchón
no se repara de nuestros reparos ni
contamos en susurros como cuento
el número de pasos por la piel orquestados
con los dedos ni el repaso del orgasmo,
ni encontramos entre el tableteo de la cama,
el suspiro de mi alma y el sonar de tu mirada el anagrama
que conforman esas dos palabras que escribí sobre tu pecho?
¿Hace cuanto tiempo que el tiempo
no se encuentra entre nosotros ni nosotros
nos contamos uno con el otro?.
Gayo. 16.11.10 en una tarde descubriendo que la estación del metro Etiopia ahora se llama Plaza de la transparencia. Dios, que cinismo de cínicos políticos.
martes, 9 de noviembre de 2010
Cursi
Debería haber ley contra perjuros y ligeros y
satanizar sin miramientos las estafas,
y erigir cual juez a un buen viejo
que nos diga y nos repita; no seas bruto,
nada de eso va en serio,
y mirar la luna como luna,
los suspiros como viento,
las arritmias como aviso para escoger doctor,
tierra y lapida o urna y flama eterna, y
ser justos con la emisión de palabrería
que abarata las palabras, y
al mirar la luna decir simplemente;
ella me recuerda tu persona, es linda, es hermosa
pero allá se queda, no hay suspiro que la baje,
ni promesa que la haga tuya, y
recargar a la pareja en el hombro y
musitarle al oído; si así lo aceptas,
adelante hagámonos pendejos un rato por la vida,
que tal vez eso de novio se divida en no vio y
aceptarse como dicta la naturaleza y
si uno es feo que lo digan, ¡que chingaos¡,
y si es bello; carne busco tu pecado, y
entonces, cuando las cartas estén sobre la mesa
coger como verdad a las falacias y
también a la gitana si está muy buena,
pero entender que en el noviazgo la palabra
es grácil y bella cual gacela escapando
de un jaguar dispuesto a perder la línea, y
entonces, todo dicho en orden, ya sabiendo
que en el enamoramiento todo metáfora,
entender que de ello, la partida duele cual mentira y
es lo único que nunca, nunca es cursi.
Gayo. 09.11.10 En una tarde sin cucarachas, cursilereando y diciéndome; carajos, porque no había viejos a mi lado para que me dieran la doctrina
satanizar sin miramientos las estafas,
y erigir cual juez a un buen viejo
que nos diga y nos repita; no seas bruto,
nada de eso va en serio,
y mirar la luna como luna,
los suspiros como viento,
las arritmias como aviso para escoger doctor,
tierra y lapida o urna y flama eterna, y
ser justos con la emisión de palabrería
que abarata las palabras, y
al mirar la luna decir simplemente;
ella me recuerda tu persona, es linda, es hermosa
pero allá se queda, no hay suspiro que la baje,
ni promesa que la haga tuya, y
recargar a la pareja en el hombro y
musitarle al oído; si así lo aceptas,
adelante hagámonos pendejos un rato por la vida,
que tal vez eso de novio se divida en no vio y
aceptarse como dicta la naturaleza y
si uno es feo que lo digan, ¡que chingaos¡,
y si es bello; carne busco tu pecado, y
entonces, cuando las cartas estén sobre la mesa
coger como verdad a las falacias y
también a la gitana si está muy buena,
pero entender que en el noviazgo la palabra
es grácil y bella cual gacela escapando
de un jaguar dispuesto a perder la línea, y
entonces, todo dicho en orden, ya sabiendo
que en el enamoramiento todo metáfora,
entender que de ello, la partida duele cual mentira y
es lo único que nunca, nunca es cursi.
Gayo. 09.11.10 En una tarde sin cucarachas, cursilereando y diciéndome; carajos, porque no había viejos a mi lado para que me dieran la doctrina
lunes, 8 de noviembre de 2010
Las cosas para lo que son.
Lo ví justo al aventar la segunda bolsa de los estragos de la farra nocturna, ahí estaba, soportando todo el ocio de su media hora de descanso, cargando el destino de sus profesionales y hermosos 13 años, sentado en la parte más profunda del camión de recolección de basuras. Sus ojos negros, decorados por sus rizadas pestañas embellecían sus hundidos pómulos que semejaban dos enormes platos anoréxicos de sopa, su rostro y sus bracitos hacía tiempo que ya habían sido morenados a punto de chocolate por el sol que a plomo caía sobre su humanidad todo el santo día.
Todo él estaba curtido por el viento, por el frío y la indiferencia de la gente. Su cabello danzaba cada vez que volteaba como hidra peinada por las inclemencias heredadas, y en su mano, en su mano un lipstick color cereza con el que tierna y coquetamente, mas que pintar, grafiteaba sus labios pálidos que contrastaban con la mácula blanca de su mirada.
Lo miré fijamente, no por cuestionarlo, pero sí porque era, en ese su mundo, una hermosa postal surrealista, me miró un poco sacado de onda mientras daba el último retoque de cereza a la boca. Estirando su delgadito bracito esgrimió como espada el lipstick hacia mi cara y dijo; ¿para esto es, verdad?, nervioso le respondí que sí, que para ello era, entonce me miró fijamente de manera cachonda y con su voz que apenas le había cambiado de niño a hombre y de manera seductora me dijo: entonces que chingada madre me vé, las cosas para lo que son, ¿o no?.
Gayo. 08.11.10 En una tarde después de apachurra a una cucaracha gay, ¿qué cómo supe que era gay?, fue sencillo, estaba saliendo del closet.
Pd; que conste, la apachurré por cucaracha, por ningún otro motivo.
Todo él estaba curtido por el viento, por el frío y la indiferencia de la gente. Su cabello danzaba cada vez que volteaba como hidra peinada por las inclemencias heredadas, y en su mano, en su mano un lipstick color cereza con el que tierna y coquetamente, mas que pintar, grafiteaba sus labios pálidos que contrastaban con la mácula blanca de su mirada.
Lo miré fijamente, no por cuestionarlo, pero sí porque era, en ese su mundo, una hermosa postal surrealista, me miró un poco sacado de onda mientras daba el último retoque de cereza a la boca. Estirando su delgadito bracito esgrimió como espada el lipstick hacia mi cara y dijo; ¿para esto es, verdad?, nervioso le respondí que sí, que para ello era, entonce me miró fijamente de manera cachonda y con su voz que apenas le había cambiado de niño a hombre y de manera seductora me dijo: entonces que chingada madre me vé, las cosas para lo que son, ¿o no?.
Gayo. 08.11.10 En una tarde después de apachurra a una cucaracha gay, ¿qué cómo supe que era gay?, fue sencillo, estaba saliendo del closet.
Pd; que conste, la apachurré por cucaracha, por ningún otro motivo.
sábado, 6 de noviembre de 2010
Ojalá
Ojalá los recuerdos se dignaran a llevar un orden, alfabético quizás, y comenzar con antes de ti para decirte que lo pasado, contigo, perdió todo sentido, o por orden de aromas y terminar inhalando el humo del taxi en Tlaquepaque en el que montaste rumbo al feudo familiar sin levantar la mano. Por música no, ya sabes que tengo oídos de caracola marina y sólo escucho el hidratar y el desecar de la marea. Ojalá los recuerdos fueran decentes y dijeran hola antes de atentar contra mi corazón de pollo, o mejor aún, que estuvieras aquí para jugarle al macho y extrañarnos sólo al cerrar los ojos después de descansar de los orgasmos. Pero llegan como se les da su chingada gana y por ello en ocasiones te veo en cueros y por ello la tinta con la que te escribo se aguada como cera de pabilo, o comiendo una torta ahogada y relamiéndote los labios, o como nunca te vi; rezando en la parroquia que le gusta a tu hermano atrás de la discoteca Buda.
Ojalá te hubiera echado en la palma de mi mano un verso apetitoso y hubieras comido de él en vez de darle fin al plato de arroz con camarones.
He pensado que tal vez te hubiera enamorado al tocar tu estomago con versos y no hurgando en tu interior con mi carne viva que tanto te apetecía.
Gayo. 06.11.10 acà nada mas “ojaleando” en mis recuerdos.
Ojalá te hubiera echado en la palma de mi mano un verso apetitoso y hubieras comido de él en vez de darle fin al plato de arroz con camarones.
He pensado que tal vez te hubiera enamorado al tocar tu estomago con versos y no hurgando en tu interior con mi carne viva que tanto te apetecía.
Gayo. 06.11.10 acà nada mas “ojaleando” en mis recuerdos.
miércoles, 3 de noviembre de 2010
Hambre de ti.
Que ganas de olvidarme a tu lado del amor un rato,
un instante y
dar paso a una tanda obscena de nuevas caricias
acompasadas de perversidades consensuadas,
con gemidos, gritos,
alaridos o ladridos,
sin reclamos y
con el máximo plural de los orgasmos.
Que ganas de tenerte piel a piel
y en la mirada a parpados cerrados
a la moral sumisa y desmoralizada,
con ganas de abrir los ojos
y mirar al techo y cama, a la cama y techo y
con ganas a las útiles almohadas,
y morir la vida un rato entre sensaciones de araños,
con mordidas de manzanas y
la perdida del alma al filo del tálamo bendito,
alabando el redescubrimiento de los rincones olvidados,
Y después, caramelito, que venga un instante,
sólo un instante de las ganas de olvidar al sexo
para hablar del buen amor recargados
en el cuenco hecho entre los hombros y el pecho,
y mover tu rostro y susurrarte en la nuca;
uno mas amor, satán vade retro… y comenzar de nuevo.
Gayo. 03.11.10 en una tarde extraña, con frío a ratos, con recuerdos en los otros y calor interno que no cesa ni con coca light helada.
.
un instante y
dar paso a una tanda obscena de nuevas caricias
acompasadas de perversidades consensuadas,
con gemidos, gritos,
alaridos o ladridos,
sin reclamos y
con el máximo plural de los orgasmos.
Que ganas de tenerte piel a piel
y en la mirada a parpados cerrados
a la moral sumisa y desmoralizada,
con ganas de abrir los ojos
y mirar al techo y cama, a la cama y techo y
con ganas a las útiles almohadas,
y morir la vida un rato entre sensaciones de araños,
con mordidas de manzanas y
la perdida del alma al filo del tálamo bendito,
alabando el redescubrimiento de los rincones olvidados,
Y después, caramelito, que venga un instante,
sólo un instante de las ganas de olvidar al sexo
para hablar del buen amor recargados
en el cuenco hecho entre los hombros y el pecho,
y mover tu rostro y susurrarte en la nuca;
uno mas amor, satán vade retro… y comenzar de nuevo.
Gayo. 03.11.10 en una tarde extraña, con frío a ratos, con recuerdos en los otros y calor interno que no cesa ni con coca light helada.
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